Abusan con excusa de la guerra

POR CRISTHIAN JIMENEZ.- Se repite hasta la saciedad que las crisis son oportunidades de crecimiento, catalizadores de cambio. Un obstáculo mayor fuerza a ser creativo, a potenciar la imaginación. Un individuo acosado es capaz de grandes proezas.

En el caso de los gobernantes, responsables de la vida de millones de ciudadanos, las crisis los obligan tensar el talento político y técnico de sus equipos para vadear cualquier temporal. Todas las opciones deben ser examinadas, sin temor a quejas particulares o de grupos de presión. El interés de la mayoría se impone.

En la actual crisis petrolera, atizada por la guerra de Estados Unidos e Israel en Irán, la voluntad política debe ser implacable con los sectores oportunistas que interpretan maliciosamente el mensaje que inicia este artículo y convierten los ajustes de la cadena de suministro en lucro desmedido, reventando a sectores de escasos recursos ya debilitados.

El presidente Luis Abinader anunció medidas de contención del impacto nacional por el alza de los combustibles, que incluirían la búsqueda de 10 mil millones para amortiguamientos en transporte y producción alimentaria, que no eliminan traspasos en combustibles terminados y aumentos en la factura eléctrica. En las primeras dos semanas de marzo, el gobierno dispuso aumentos en gasolina y gasoil premium por unos 15 pesos, aunque congeló los precios esta semana para un subsidio global de más de 4 mil millones de pesos.

El sacrificio oficial debería impedir alzas en los precios de los servicios y de los alimentos, sin embargo, hay quejas de consumidores por comportamientos agiotistas de comerciantes.

Son esos mismos sectores que cuando se anunció la frustrada reforma fiscal del año pasado, aumentaron los precios de sus servicios y productos, para remontar al momento de que se hiciera realidad. Nunca dieron marcha atrás.

Ahora algunos inescrupulosos se adelantan a disponer alzas, para volver sobre las espaldas de sus clientes, y de forma desproporcionada, cuando realmente tengan que trasladar aumentos de costos a los compradores.

Marino Calderón, secretario general del Consejo Nacional de Comercio en Provisiones dijo el jueves último en el programa radial A Dario que no se justifican alzas por los próximos cuatro meses. Las importaciones se planifican, dijo, resaltando que habría suficiente cobertura hasta julio.

El respetado comerciante importador explicó que el gobierno podría establecer mecanismos regulatorios frente a sectores que reciben subsidios de amortiguamientos, que quieren aprovecharse de la incertidumbre que provoca la guerra en medio oriente. La entidad que dirige forma parte de una mesa de trabajo multisectorial que lidera el ministerio de Industria y Comercio.

En el país no existen controles de precios, pero la Dirección Nacional de Protección del Consumidor (Pro Consumidor) tiene sistemas de vigilancia que le permiten contener olas especulativas.

El gobierno debe mandar el mensaje de que eliminará gastos que se puedan considerar superfluos y comprometerse seriamente a gastar mejor (no paralizar o disminuir la inversión), para lograr total apoyo en el enfrentamiento con los especuladores.

La guerra ha obligado a replantear todos los planes oficiales del gobierno para este año, al ponderarse la posibilidad de su extensión más allá del cálculo inicial de Trump, que ahora no sabe cómo desmontarse del enfrentamiento bélico.

Una eventual acción estadounidense en Cuba podría generar más incertidumbre geopolítica. Trump un día habla de negociaciones, pero al siguiente deja abierta la posibilidad de una incursión violenta.

Haití, por otro lado, está a horas de la llegada de fuerzas militares que dispuso la ONU para la supresión de las pandillas en Haití, que reinan impunemente, pese a que Estados Unidos las tilda de terroristas y “ofrece recompensa” que posibiliten su captura. Una insufrible comedia.

Señor gobierno tome el control.

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