Adiós a Doña Rosa fundadora de «Barra El Polo»: Una sonrisa que iluminó el corazón de San Francisco por más de 60 años

San Francisco de Macorís,– Hoy, las puertas de la tradición están de luto. Con el corazón compungido, la comunidad del Jaya despide a una mujer que fue mucho más que una comerciante: despedimos a Doña Rosa Casal viuda de Rey, el alma eterna de la emblemática Barra El Polo.
​Su historia es el relato vivo del amor y el arraigo.

Hace más de seis décadas, Doña Rosa llegó a estas tierras desde su natal España junto a su esposo, el recordado Juan Rey Peniza. Juntos, con la maleta llena de sueños y una ética de trabajo inquebrantable, fundaron en el centro de la ciudad un establecimiento que, con el paso de los años, se convirtió en el punto de encuentro por excelencia de los franciscanos.

Un legado de calidez y sonrisas

Para generaciones de clientes, visitar la Barra El Polo no era solo ir a una cafetería; era recibir el trato familiar de una mujer que, desde las primeras horas de la mañana, acogía a cada visitante con una sonrisa genuina y una amabilidad que no conocía pausas. Doña Rosa personificó la constancia de aquellos que llegan para echar raíces y terminan floreciendo en el cariño de todo un pueblo.

Su partida deja un vacío inmenso en el casco urbano, pero su huella permanece imborrable en cada rincón de ese local que levantó con sacrificio y que hoy es un símbolo de nuestra identidad local.

Honras Fúnebres

La familia Rey Casal invita a los amigos, clientes y allegados a rendirle un último tributo a esta gran mujer, ejemplo de dignidad y trabajo:
​Capilla Ardiente:

Los restos de Doña Rosa serán expuestos este lunes 9 en la Funeraria San Francisco (Calle Ingeniero Guzmán Abreu esq. San Francisco).

Misa de Cuerpo Presente: Se oficiará a las 3:00 PM en la misma funeraria.

Última Morada

El entierro se llevará a cabo posteriormente en el Cementerio Fuente de Luz.
​Nos unimos al profundo dolor que embarga a sus hijos, Juan Rey y Rosa Rey, así como a sus demás familiares. San Francisco de Macorís hoy llora a una de sus hijas adoptivas más queridas, pero celebra la vida de una mujer que supo ganarse el cielo trabajando con amor en la tierra.

Paz a sus restos.

NARCISO ACEVEDO

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