Barcaza amenaza el refugio natural de la Bahía de Luperón

Muestran preocupación por la falta de información y por daños que pudiera ocasionar a manatíes y a delfines

La Bahía de Luperón vuelve a estar en el centro de una situación que genera preocupaciones y que llama la atención de las autoridades competentes y de todos los usuarios de este importante refugio natural.

Desde el lunes 10 de agosto, se han evidenciado múltiples intentos de ingreso a la bahía de una barcaza de dimensiones y calado considerable, soportada por dos embarcaciones o remolcadores identificadas como “Culloden” y “Mitchell”.

Una fuente asegura que lo que se busca es reparar dicha barcaza, con soldaduras de planchas, lo que representa una locura y un crimen ecológico, que atenta contra los manatíes y delfines.

“Quieren reparar. Tienen unas planchas para soldar. La pregunta que nos hacemos, es por qué no lo hacen en Bahamas o en las islas. No lo hacen allá, porque sí hay orden”, expresa la fuente preocupada por lo que califica de daño ecológico.

Las maniobras generan serias preocupaciones sobre la seguridad de la navegación y la capacidad para recibir este tipo de operaciones y el cuidado medio ambiental que demanda dicha bahía.

“La pintura que les ponen a esos barcos de metal se llama antifouling, que es cobre. Eso mata todo. Además el óxido derrama un aparato tan grande que es devastador”, agrega.

Un equipo de elCaribe se trasladó a la zona y conversó con varios sectores, desde pescadores hasta dueños de negocios quienes muestran preocupación por la falta de información por parte de las autoridades.

Freddy Matías, administrador del refugio de vida silvestre de la bahía de Luperón, dependencia el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales dijo desconocer la presencia de la barcaza en la zona.

Refugio de delfines

Desde hace dos días, los remolques trasladaron la barcaza hacia Playa Chiquita, donde se encuentran los pescadores, y que es una zona visitada por delfines y manatíes.

A ese lugar se trasladaron los funcionarios de Medio Ambiente para tratar de comunicarse con los presuntos propietarios.

Matías dice que carece de las informaciones que determinen que hace dicha embarcación en la bahía.

Ante la falta de información, la Armada ha impedido que la barcaza sea movida como pretenden los propietarios.
José Villa Santos, quien labora para el Ministerio Turismo, confirmó que en estos tres días la embarcación ha sido remolcada en más de un lugar, en la zona de la bahía de Luperón.

“Esa barcaza estaba en las aguas cercana a Playa Grande y hace dos días la trasladaron a otro lugar. La verdad es que aquí nadie sabe nada de lo que hace esta barcaza”, dijo Villa Santos.

De su lado, Samuel Antonio Batista, quine opera un negocio de comida en la zona, muestra su preocupación por la falta de información.

Cuestiona que se pretenda realizar maniobras de este tipo para hacer labores de reparación y mantenimiento dentro de un espacio con características náuticas específicas. Para algunos habitantes de Luperón, esto no es un asunto menor, sino, que es una cuestión ambiental y de seguridad para todos los usuarios de la bahía. A esto se suma otra situación y que resulta preocupante y es el uso de motos acuáticas (Jet Ski) dentro de la zona, actividad que ha sido objeto de restricciones y regulaciones en la bahía y que debe ser fiscalizada conforme a las disposiciones aplicables vigentes, como su plan de manejo.

Durante la maniobra de entrada de la barcaza se registró daños a las boyas de señalización del canal de navegación.
“Las ayudas a la navegación no están colocadas como decoración: tienen la función de indicar rutas y zonas seguras. Alterarlas, romperlas, golpearlas o moverlas de su posición representa un riesgo potencial para las demás embarcaciones que utilizan la bahía. Imaginamos que la Armada sabe de esto y tomó las medidas”, expresa la fuente.

Y se pregunta que, si una embarcación de gran tamaño no puede realizar estas maniobras de manera segura dentro de la configuración natural de la bahía, ¿por qué se continúa intentando?, o ¿quiénes se están beneficiando de esta falta de fiscalización de la autoridad?.

La Bahía de Luperón ya ha enfrentado suficientes episodios de contaminación, embarcaciones abandonadas, derrames y actividades incompatibles con la protección del área.

De hecho, en 2025 las autoridades realizaron operativos para retirar embarcaciones deterioradas que afectaban la navegación y el ambiente, precisamente con el objetivo de recuperar espacio y seguridad para quienes utilizan la bahía.

Los sectores preocupados por la Bahía de Luperón hacen un llamado público a las autoridades competentes para que acudan a la protegerla y hacer cumplir las reglas.

En el mes de mayo del pasado año, el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales realizó un amplio operativo en la bahía Luperón, en Puerto Plata, para retirar embarcaciones en mal estado que, por años, han afectado esta importante área marítima.

El operativo se enfocó en la extracción de veleros y barcos de medio calado que habían sido abandonados en la bahía y que, con el tiempo, se hundieron o se deterioraron. Las embarcaciones han afectado un espacio marítimo que es necesario para una navegación segura

En los últimos años se han registrado incidentes que han afectado de manera significativa la calidad del agua en esta bahía. De acuerdo con un informe realizado por el Ministerio de Medio Ambiente, en junio del 2023, la calidad del agua en la bahía estaba comprometida debido al alto estrés ambiental.

Bahía tiene profundidad limitada para navegar

La Bahía de Luperón no es un puerto comercial de aguas profundas. Su configuración natural, su canal de navegación estrecho con profundidad limitada imponen limitaciones que deben ser respetadas, particularmente por embarcaciones de gran porte.

Los habitantes de esta poblado explican que el Refugio de Vida Silvestre Bahía de Luperón, es un área protegida cuyo manejo debe responder a criterios de sostenibilidad, seguridad, navegación responsable y uso público autorizado.

El propio Ministerio de Medio Ambiente ha reconocido públicamente los problemas que durante años han afectado la bahía y la necesidad de establecer controles efectivos sobre las actividades que allí se desarrollan.

MIGUEL PONCE

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