Dejen la política en paz

POR MARCOS SANTOS. – Juan Pablo Duarte vio la política como una ciencia pura y un acto moral, lo que nos indica que la política en si misma no es mala, que los malos son los políticos, necesariamente con honrosas excepciones.

¿Mienten, engañan, manipulan, extorsionan, chantajean, roban, entre otras cosas no santas, y uno se pregunta, eso es lo que enseña la política como ciencia?

No.

El fenómeno no es exclusivo de la República Dominicana, en otros países “persuaden” a los políticos corruptos con la pena de muerte, de manera que “donde quiera se cuecen habas”.

Aquí, en RD, tenemos políticos que son acusados de “secuestrar” a los partidos donde militan, caso PHD, funcionarios y ex funcionarios públicos que son acusados de corrupción, ejemplos hay de sobra, funcionarios de quinta categoría que son acusados de delitos sexuales, políticos que son acusados de sobornar, y todos dicen que sus respectivas acusaciones son para “hacerle daño políticamente”.

La política no enseña a nada de eso.

La política, como ciencia, enseña a hacer las cosas bien, con honestidad, transparencia, buscado el bien común, y no beneficios personales, y con rendición de cuentas.

Como lo hizo Juan Pablo Duarte, nuestro Padre de la Patria.

Pero, en un país como el nuestro en vez de imitar el accionar de Duarte, muchos evocan a un delincuente como Trujillo, y resaltamos el “ejemplo” de un sinvergüenza de fama internacional como Porfirio Rubirosa que hasta murales le han hecho en San Francisco de Macoris.

Que mal estamos.

¡Qué barbaridad!

EL AUTOR ES DIRECTOR DE CALLE56.COM

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