Despiden a monseñor Antonio Camilo

La Vega. Con una multitudinaria eucaristía en la Catedral Inmaculada Concepción, La Vega despidió a monseñor Gabriel Antonio Camilo González, obispo emérito y una de las figuras más influyentes de la Iglesia católica dominicana.

La misa de exequias fue presidida por monseñor José Amable Durán Tineo, administrador apostólico de la Diócesis de La Vega, quien definió al fallecido prelado como un pastor cercano, humilde y profundamente comprometido con el Evangelio.

“Monseñor Antonio Camilo optó por ser trigo bueno y por sembrar la buena semilla. Hoy su vida nos queda como legado y testimonio luminoso”, expresó Durán Tineo.

Durante la homilía destacó que una de las mayores cosechas de su episcopado fue la formación y ordenación de más de un centenar de sacerdotes diocesanos y religiosos.

“Fue un gran impulsor de las vocaciones. Gracias a su dedicada labor pastoral, la Diócesis de La Vega cuenta con un buen número de sacerdotes jóvenes”, sostuvo.

También resaltó su defensa de la vida, la familia, el medioambiente y causas como la protección de Loma Miranda. Recordó que su lema episcopal fue: “No te dejes vencer por el mal; vence el mal a fuerza de bien”.

El empresario Frank Rainieri evocó más de 60 años de amistad con Antonio Camilo, y relató su último encuentro con el obispo. “Cuando escuchó que yo estaba allí, sonrió, sacó la mano de debajo de la sábana y me la dio. Eso es un hombre de Dios en la tierra, al servicio de Dios y del ser humano”, afirmó.

El periodista y director de El Día, José Monegro aseguró que Camilo transformó su vida durante su juventud en Cristo Rey, y recordó una de sus enseñanzas más conocidas: “Hay que amar a los buenos porque se lo merecen y a los malos porque lo necesitan”.

“Fue un ángel que vivió en la tierra”

Víctor “Ito” Bisonó resaltó que Camilo mantuvo hasta sus últimos años una comunicación permanente con la sociedad, incluso mediante grupos de WhatsApp, destacando que tenía su opinión, su orientación y su seguimiento. El ministro de Deportes, Kelvin Cruz, afirmó que la muerte del obispo deja un vacío difícil de llenar, resaltando que hay ángeles que viven en la tierra.

JOSE ADRIANO RODRIGUEZ

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