El bacalao

POR NARCISO ISA CONDE.- ¿Quién “corta el bacalao”? ¿Quién ejerce poder real? Hay quienes piensan que esa es función del jefe de Estado, pero no siempre es así.

En países colonizados mandan los Trump y Pompeo, y los Biden y Blinken. Pero ahora no me refiero al poder supremo, sino al régimen colonizado y su poder ejecutivo. ¿Quién entre su membrecía “corta el bacalao”?

Hay quienes aseguran que en esta colonia manda el Presidente como gobernador de ricos predios imperiales, o como gerente del patrimonio usurpado, administrador de activos del Estado, de sus bienes y propiedades, puertos y aeropuertos, fuentes de energía, autovías y playas. Entienden que eso es lo lógico y ciertamente tiene lógica. Pero pasa que en estos paisajes no siempre la lógica funciona.

Sobre todo cuando en un gobierno de multimillonarios, con fuerte impronta privatizadora, el presidente resulta ser un multimillonario con menor rango que aquellos que previamente han ejercido roles de primeros socios del Imperio, de subalternos de mayor rango y propietarios del poderoso grupo empresarial cuasi dueño del país; disponiendo, en consecuencia, de inmenso poder de compra e inversión en el mercado político-electoral.

Entonces, camaradas, la lógica jerárquica se va al carajo y comienzan a producirse mutaciones extrañas. Un prominente representante de ese emporio privado pasa a ejercer la política al más alto nivel, y sin ningún mérito acumulado, es nombrado jefe supremo del gabinete electoral de un empresario metido a político y a candidato presidencial, para convertirse luego en Ministro de la Presidencia; una especie de Primer Ministro del gabinete gubernamental, con múltiples y sensibles funciones de Estado.

Ese paso -mediado por una gran inversión en el mercado electoral, en un partido convertido en compañía por acciones, y en un candidato presto a ser su gerente- posibilitó convertir esa trilogía en instrumentos de nuevas alianzas político-económicas de carácter público-privadas; lo que implicó un paso audaz hacia las privatizaciones de las funciones de Gobierno y Estado, camino a privatizar lo que queda del patrimonio público y natural de la Nación.

Eso explica que el Premier sea encargado de la venta de activos del Estado a su propio grupo económico y a otros parecidos (los de mayor poder de compra del país y más próximos al «concón» del Imperio); explica que a la vez se le otorgue mucho poder en la creación de las APPs y se le escoja para definir las contrataciones con los abogados nombrados para recuperar recursos multimillonarios robados al Estado. Entonces, está clarito, que ese personaje es quien “corta el bacalao”, mientras el otro disfruta de costosos figureos teatrales y mediocres espectáculos televisivos.

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