El gran reto de parar desorden y distorsiones irritantes en el Banco Agrícola 

POR LUIS ENCARNACION PIMENTEL.- Como la iniciativa misma del actual ministro de Educación, Luis Miguel De Camps, de rescatar la escuela hostosiana, nos pareció oportuna también -por el simbólico apoyo de la autoridad máxima del país- la clasecita sobre moral y cívica impartida por el presidente Luis Abinader a estudiantes de un plantel público.

Por demás, la salida chistosa del gobernante de que el ministro haría lo propio en otro centro educativo y que la primera dama de la República, Raquel Arbaje, le había expresado el interés de sumarse un día a la noble tarea formativa en valores de niños y jóvenes en las aulas.

Lo cierto es que todos los aspirantes a una mejor sociedad y a un alto urgente al descalabro moral y ético que aflora y gana terreno cada día en los más diversos ambientes y actividades en la vida pública y privada de esta media isla, deben -o debemos– hacer fila y levantar la mano para otra “clasecita”, en apoyo al rescate del modelo educativo por tiempo engavetado, y en honor de su mentor, el educador puertorriqueño Eugenio María de Hostos,” el Sembrador”.

A propósito del caso SENASA y el último del Banco Agrícola, compartimos con Ricardo Nieves la idea-sugerencia de que el presidente Abinader imparta otra clasecita (yo diría zota) en Palacio a todo el funcionarito que le acompaña en su gestión, para evitar que otros miembros del equipo oficial se equivoquen y vuelvan a poner al gobierno en apuros, con ruidos como los citados, y otros que, aunque en muchas bocas y oídos, se dejó escurrir el bulto.

Lo del Banco Agrícola, incluso Agricultura, que un decreto en los movimientos recientes lo sacó del foco, eran un secreto a voces. Diríamos a altas voces, porque hubo muchas denuncias y quejas al respecto. Creemos que en las” alturas” se les dio mucha larga.

Un error del ciudadano presidente, quien además de poner el oído en el corazón del pueblo, como diría Jaime David, debe ponerlo también en el de la oposición, que, aunque juega su papel de llevar la contraria al gobierno de turno, cumple su rol de equilibrio y pica adelante muchas veces con datos y situaciones que en al nivel más alto del sector oficial no se tienen.

Si Tomás Hernández Alberto vuelve al Bagrícola -como se comenta en las redes sociales-  tiene el gran reto de parar el desorden y las distorsiones irritantes, como los préstamos de grandes montos a “compañeros”, mientras para pequeños productores no había fondos. ¿Y eso de unos 500 millones para una plataforma de ”ciber seguridad“, en vez de ese dinero ir en apoyo del campo? Pero Tomás verá mucho más.

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