POR MARCOS SANTOS. – En un artículo anterior titulado “Honrar honra” expresé lo siguiente:
“Hoy veo con un dejo de tristeza, ejecutivos de los Gigantes Basketball Club adjudicándose de forma exclusiva el logro obtenido en este 2026, cuando en realidad sin la determinación de José Ernesto Marrero Rizek nada de eso hubiese sido posible”.
Ese artículo fue publicado el lunes 27 de julio, y al día siguiente, es decir, el martes 28, mi tristeza se convirtió en otra cosa, cuando leí estupefacto una publicación de Rafael Amado Almanzar en su cuenta de Instagram donde se atribuye de manera exclusiva el campeonato obtenido por Gigantes Basketball Club en la recién finalizada temporada de la LNB.
“Los campeonatos duran para siempre, pero lo que más me enorgullece es haber construido una cultura, una identidad y una organización de la que San Francisco puede sentirse representada. Gracias a cada persona que hizo posible ese sueño. Este título es de todos aquellos que se involucran y se identificaron”, escribió el ejecutivo de Gigantes Basketball Club.
Hay puntos que debemos aclarar, primero como francomacorisano de pura cepa que me considero, y segundo como cronista deportivo y comunicador, profesión que ejerzo hace 32 años.
En primer lugar, este joven no construyó nada, toda vez que los Indios de San Francisco de Macorís nacieron en el año 2005 en el primer campeonato organizado por la desaparecida Liga Dominicana de Baloncesto, LIDOBA, que presidía el ex jugador Pedro Leandro Rodríguez. Hace veintiún años, Rafael Amado, lo más seguro andaba correteando, era apenas un adolescente.
En segundo lugar, después de todo ese tiempo, veintiún años, San Francisco de Macorís siempre se ha sentido muy bien identificado con su equipo de baloncesto profesional, el cual forma parte, junto a los Gigantes del Cibao, de su patrimonio como ciudad, de manera que siendo Gigantes Basketball Club un equipo competitivo, aguerrido desde el primer día de juego, allá por un lejano 2005, lo que él llama hoy “cultura, y una identidad”, no es válido, porque esa identidad existía y forma parte de nuestra cultura como pueblo, desde hace muchos años.
En tercer lugar, y esto para mí, repito como francomacorisano, es de poca elegancia decir que construiste “una organización de la que San Francisco puede sentirse representada”, por la sencilla razón de que no estuviste, y no podías estarlo en el 2005 cuando realmente se fundó esa organización, y tampoco estabas en el año 2011 cuando la familia Rizek anunció con bombos y platillos que habían adquirido la mayoría de las acciones.
Y en cuarto lugar, un campeonato no se construye en cuatro o cinco meses, y menos construir una franquicia donde la gente se sienta representada e identificada.
Ahora bien, como gerente de mercadeo Rafael Amado Almanzar, ha hecho sus aportes en lo que tiene que ver con un mejoramiento de la imagen del equipo, que todo se vea más profesional, pero de ahí a ignorar el esfuerzo de quienes realmente tienen el mérito desde el punto de vista gerencial, es una actitud cargada de mezquindad e irrespeto.
Vamos a decirlo claro.
Ni la gerencia de mercadeo, ni siquiera un “director general”, que es una especie de operativo en todas las áreas desde el punto de vista de suministrar la logística, ganan campeonatos, forman parte de todo un engranaje, pero los que realmente ganan los campeonatos, son los jugadores, los técnicos, y de esa parte se encarga exclusivamente la presidencia, y la gerencia de operaciones. Aquí debemos darle una mención de honor a los fanáticos que son una especie de “soporte motivacional” de los jugadores.
Añado otro detalle, tradicionalmente los equipos de baloncesto en RD se ven envueltos en situaciones enojosas por incumplimiento de pagos a jugadores y técnicos, cosa que ha mejorado en los últimos años, sin embargo, es bueno destacar la puntualidad en honrar los compromisos por parte de la presidencia de Gigantes Basketball Club, lo que da tranquilidad a los actores principales del club. En fin, una vez más se manifiesta el buen accionar empresarial del Grupo Rizek.
Ese logro, en definitiva, tiene nombres y apellidos como actores principales fuera de la cancha, y responden a los nombres de José Ernesto Marrero Rizek “Cheny” y Aneudys Rivera. Esa es la verdadera jerarquía, el señor Rivera despacha con el señor Marrero Rizek y este último da el visto bueno, y es quien dispone el presupuesto del equipo, y sin dinero suficiente disponible no se gana un campeonato.
Si estoy equivocado, los remito a la NBA y a la MLB, que cada año premian a los “ejecutivos del año” y esos premios recaen en los gerentes generales, quienes son los que arman los equipos en el terreno de juego.
Me siento apenado verme en la necesidad de decir estas cosas de manera pública, y es que considero injustas, excluyentes, y hasta narcisistas las declaraciones de Rafael Amado.
Un cambio de nombre no es factor para que un equipo gane un campeonato, tampoco lo es el cambio de logo o línea gráfica, ese equipo fue diseñado para ganar, sin importar que le pusieran en la camiseta la imagen de “Trucutú”.
Y para finalizar, todos debemos primeramente darle gracias a Dios, porque es nuestro Señor que permite que pasen las cosas, y es a él que debemos darle toda la gloria, cosa que este joven ni siquiera hizo en su publicación.
EL AUTOR ES DIRECTOR DE CALLE56.COM
