Haití se mantiene en vilo este sábado a la espera de que el Consejo Presidencial de Transición (CPT) de Haití, cuyo mandato vence el próximo 7 de febrero, tome la decisión final sobre el futuro del primer ministro, Alix Didier Fils-Aimé, un día después de que este órgano pusiera en marcha los mecanismos para su destitución a pesar del rechazo de la comunidad internacional.
El país se encuentra en una aparente calma, mientras los haitianos aguardan la publicación en el diario oficial Le Moniteur del decreto que recoge la resolución de los miembros del CPT respecto a Fils-Aimé, cuya destitución plantearon cinco de los siete miembros con derecho a voto del organismo, cuyo asesor, Edgard Leblanc Fils, confirmó ayer que la decisión «está tomada».
Esa posible destitución añade más incertidumbre al país en un contexto de crisis sociopolítica, económica y humanitaria, agravada por la violencia impuesta por las bandas armadas que controlan al menos el 95 % de la región metropolitana de Puerto Príncipe, mientras no está claro qué ocurrirá en el país después del 7 de febrero, fecha en la que se debe disolver el CPT, lo que podría provocar un vacío institucional.
El CPT, compuesto por representantes de partidos políticos, sociedad civil y el sector privado, se instaló en abril de 2024 después de que el primer ministro, Ariel Henry, quien asumió las riendas del país tras el asesinato del presidente Jovenel Moïse el 7 de julio de 2021, anunciara en marzo de ese año su dimisión en medio de una ofensiva sin precedentes de la coalición de bandas armadas Vivre Ensemble (Vivir Juntos), del poderoso Jimmy Chérizier, alias ‘Barbecue’.
El órgano asumió entonces el rumbo de Haití con la misión de restablecer la seguridad en los territorios en poder de las bandas armadas, organizar elecciones generales inclusivas, honestas y democráticas, celebrar un referéndum sobre un proyecto de Constitución y favorecer la reanudación de las actividades económicas, algo que no se ha logrado.
Fils-Aimé, a quien respaldan organismos internacionales y varios países, entre ellos Estados Unidos, no se ha pronunciado públicamente sobre su destitución, y ayer mismo asistió a la graduación de 877 nuevos policías para reforzar las filas de la Policía Nacional, que estos días, junto a la misión internacional Fuerza de Represión de Pandillas (GSF) y las Fuerzas Armadas, lleva a cabo una serie de operaciones en los feudos de las bandas.
Según han declarado recientemente autoridades, las fuerzas del orden han logrado numerosos avances en la lucha contra las bandas armadas, llegando incluso a recuperar algunos territorios que antes estaban bajo su control.
De acuerdo con un informe de la Oficina Integrada de las Naciones Unidas en Haití (BINUH) publicado esta semana, se cometieron más de 8.100 asesinatos en Haití entre enero y noviembre de 2025, una cifra que se estima por debajo de la realidad, debido al acceso limitado a las zonas controladas por las bandas.
Haití lleva prácticamente una década sin elecciones y crear un clima de seguridad aceptable es uno de los requisitos para que se celebren este año.
Los últimos comicios presidenciales se celebraron en noviembre de 2016, cuando resultó elegido Jovenel Moïse, asesinado por mercenarios en su residencia en 2021, por lo que el país no cuenta con autoridades electas en las urnas.
Después de varios aplazamientos, las autoridades han previsto la celebración de la primera vuelta de las elecciones presidenciales el 30 de agosto de 2026 y la segunda el 6 de diciembre.
EFE
