WASHINGTON (AP) — El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) arrestó a casi 50.000 personas en julio, la cifra mensual más alta durante el segundo gobierno del presidente Donald Trump, según nuevas cifras.
La cifra muestra que el gobierno ha seguido impulsando su agenda de deportaciones masivas pese a un cambio de enfoque a principios de este año: pasó de operativos de alto perfil en grandes ciudades estadounidenses que provocaron indignación pública a arrestos que han atraído menos atención, pero que aun así han sido disruptivos.
Los 49,571 arrestos registrados en julio representan un aumento de 15% frente a los 43,021 de junio y de 70% en comparación con los 29,241 reportados en febrero, según datos gubernamentales que el ICE proporcionó al Deportation Data Project de la Universidad de California, Berkeley, y que fueron analizados por The Associated Press.
Durante el mes previo a la juramentación de Trump, los arrestos migratorios superaban ligeramente los 8,000, una cifra compuesta en gran medida por inmigrantes trasladados desde cárceles y prisiones municipales o estatales y entregados al ICE para su expulsión del país.
Durante el primer año de Trump en el cargo, las cifras comenzaron a aumentar a medida que el gobierno flexibilizó las normas sobre dónde y a quién podía arrestar el ICE e inyectó miles de millones de dólares a la agencia.
Los arrestos aumentaron a más de 40,177 en diciembre, de acuerdo con los datos, obtenidos mediante una demanda amparada en la Ley de Libertad de Información.
Tras las protestas y denuncias por las muertes de manifestantes en Minnesota en enero, las detenciones comenzaron a disminuir hasta acercarse a las 30,000 en febrero. Después de mantenerse relativamente estables durante varios meses, aumentaron nuevamente en junio, cuando superaron las 43,000, y alcanzaron aproximadamente 49,500 en julio.
El secretario de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin, prometió a principios de este año, durante su audiencia de confirmación, mantener al ICE fuera de los titulares, lo que sugería que la ofensiva podría adoptar un enfoque más moderado. Sin embargo, su gestión se ha visto marcada por varios tiroteos mortales de inmigrantes durante encuentros con agentes del ICE.
Las cifras muestran, además, que Mullin no se ha apartado de la política de deportaciones masivas promovida por Trump.
Texas y Florida concentraron cerca de 20,000 de los arrestos de julio, una señal de la importancia que han adquirido ambos estados dentro de la estrategia migratoria del gobierno. Las dos jurisdicciones han recurrido ampliamente a acuerdos de cooperación con el ICE conocidos como 287(g), que permiten a las autoridades locales y estatales ejercer determinadas funciones relacionadas con la aplicación de las leyes federales de inmigración.
El aumento de los arrestos ocurre mientras el ICE, que recibió miles de millones de dólares adicionales del Congreso el verano pasado, también ha contratado a 12,000 nuevos oficiales de deportación y agentes de investigación.
