La carta de despedida de Amable Aristy, el Cacique de Higüey que ve el fin de su reinado en el Congreso

SANTO DOMINGO.- “Me voy para mi casa y para mis empresas, llegué empresario en 1982, cuando tenía 33 años. Vine al Congreso a hacer nuevos amigos y por eso quiero expresar mi gratitud a todos mis compañeros por su apoyo durante todo este tiempo”.

Al leer la carta de despedida ante sus compañeros, durante la sesión de este domingo en el Senado, la voz de Amable Aristy Castro dejaba mostrar su emoción, incluso a pesar de la mascarilla que utilizaba.

Estaba triste, casi lloraba. Es que el sempiterno senador de la provincia La Altagracia, que se ganó el mote de “el Cacique de Higüey”, se estaba despidiendo del lugar en el que había permanecido los últimos 38 años de su vida.

egún narró, llegó al Congreso Nacional como diputado en 1982, en la boleta del Partido Reformista, duró ocho años y llegó a ocupar la secretaría del bufete directivo.

En el 1990 fue escogido senador y ya en el 1994, al repetir la curul,  llegó a la presidencia de la Cámara alta

Es en esas condiciones que tuvo la suerte de tomar el juramento como presidente de la Asamblea Nacional a dos presidentes, a su líder el doctor Joaquín Balaguer y a Leonel Fernández

El 26 de enero de 1999 renunció como senador y pasó a ocupar la secretaria general de la Liga Municipal Dominicana, pero en el 2002 regresó a su condición de legislador.

En el 2006 hizo lo mismo para ocupar la misma posición y en el 2010 ganó otra vez la senaduría de su provincia, esta vez por seis años y fue reelecto en el 2016

Fue una dilatada carrera de 38 años de la que muchos bromeaban de que su cédula decía, “ocupación: senador de la República”.

El final

En las elecciones pasadas Amable no pudo mantener su curul. Casi al final se desligó del PLD, del que había sido su último aliado y decidió ir solo, aunque apoyando la candidatura de Luis Abinader.

“Luché contra 26 partidos y no puse ni un afiche. Enfrenté al Palacio Nacional y saqué más de 25 mil votos, el 28% del total”, se quejó amargante en su discurso de despedida, aunque se definió como amigo personal del presidente Danilo Medina, que apoyó a su rival, su asistente personal, Robert de la Cruz.

También se definió amigo del ex presidente Hipólito Mejía y del presidente electo Luis Abinader.

Tuvo palabras de elogios para sus compañeros senadores a quienes les agradeció su apoyo y se mostró en disposición de poner sus conocimientos en favor de los legisladores electos

Al final recogió su carta, caminó lentamente por el pasillo que lo llevó hasta su vehículo, situado en el patio trasero  del Senado, y se marchó, junto algunos miembros de su equipo.

RAMON PEREZ REYES 

Salir de la versión móvil