LeBron sigue acortando distancia en la carrera por ser el mejor de la historia

Con otro título único en la historia de la NBA, LeBron James (Los Angeles Lakers) se sigue acercando a las cifras del legendario Michael Jordan y reaviva las discusiones sobre el lugar que ocupa en el olimpo del básquetbol.

«No lo sé», dijo James sobre la comparación con Jordan. «Voy a dejar que ustedes hablen de ello».

Cerca de cumplir 36 años, James conquistó el domingo su cuarto título de NBA en diez Finales después de que sus Lakers batieran a los Miami Heat por un marcador global de 4-2.

‘King James’ es el primer jugador en liderar a tres equipos distintos hasta el campeonato y esta vez lo hizo en unas condiciones sin precedentes, en medio de una pandemia y compitiendo durante tres meses bajo condiciones de aislamiento en la sede «burbuja» de Disney World (Orlando).

James fue también nombrado Jugador Más Valioso (MVP) de las Finales por cuarta vez y ya solo le supera en ese premio Michael Jordan, que tiene seis.

Jordan ganó seis títulos con los Chicago Bulls durante la década de 1990 pero, a la hora del debate, los defensores de James alegan que la elección del mejor basquetbolista de la historia no puede basarse solo en el número de campeonatos (Bill Russell supera a ambos con 11) sino también en la trascendencia que tuvieron y en la capacidad por hacer campeones a distintos equipos.

– «Sentí que era el mejor» – 

LeBron logró sus primeros anillos en los Miami Heat (2012, 2013) y en los Cleveland Cavaliers (2016), equipos que volvieron a la mediocridad una vez que la estrella se marchó.

El anillo con el equipo de Cleveland, a solo 60 kilómetros de su natal Akron, sigue siendo su obra maestra, por la que muchos le colocaron en la misma estratosfera que «Air Jordan».

Con una desventaja de 3-1 frente a los Golden State Warriors, que habían logrado la mejor marca en la historia en la fase regular (73 victorias y 9 derrotas), los Cavs lograron una hazaña sin precedentes: ganar los tres partidos restantes, incluyendo el último en la cancha de los Warriors.

Aquella noche, LeBron logró, a dos minutos del final y a 3,50 m de altura, un decisivo tapón en contraataque a Andre Iguodala, que coronó un fabuloso triple-doble (27 puntos, 11 rebotes y 11 asistencias).

La victoria justificaba la cuestionada apuesta de LeBron por abandonar el «superequipo» que tenía en Miami por regresar al equipo de su ciudad y brindarle su primer título en una liga deportiva profesional.

«La primera ola de emoción, cuando todos me vieron llorando, fue por los 52 años de sequía de Cleveland en todos los deportes. Y después de eso, me detuve y pensé: ‘Esto te convirtió en el mejor jugador de todos los tiempos’ (…) Eso es lo que sentí», reveló James en 2018.

– Jordan, infalible – 

Aquel comentario de LeBron fue contestado por figuras de la NBA como Shaquille O’Neal: «No puedes autoproclamarte el mejor jugador de todos los tiempos. Tienes que dejar que tus pares y otros decidan eso».

Este lunes fue una leyenda de los Lakers, Magic Johnson, quien colocó a LeBron cerca del trono.

«Lebron James está en camino. Si gana uno más, Michael y él van a estar ahí juntos porque es difícil decir que no es el más grande de todos los tiempos con Michael. Y por supuesto mi amigo Kareem (Abdul-Jabbar) está siempre en esa conversación», dijo Magic en una entrevista a ESPN en la que dijo que James conquistó el «campeonato más duro».

«Habían situaciones de vida y muerte, lo digo por jugar en la pandemia. Creo que es el campeonato más duro que ningún equipo ha ganado», afirmó.

En Disney World, LeBron fue capaz de aguantar la presión para terminar con diez años de sequía de los Lakers, rendir homenaje al fallecido Kobe Bryant e involucrarse a fondo con las protestas contra las injusticias raciales.

A diferencia de James, que incluso impulsa una campaña para promover el voto entre comunidades humildes afroestadounidenses, Jordan siempre eludió las cuestiones políticas en su carrera.

Pero si la grandeza se debe medir también por la cercanía con la imbatibilidad, Jordan fue infalible en sus seis Finales (1991-93 y 1996-98), además de tener cinco premios MVP de la temporada, por cuatro de LeBron.

– Perseguir al fantasma –

El alero ha reconocido muchas veces que, para su carrera, Jordan fue algo más que su ídolo de infancia.

«Mi motivación es este fantasma que estoy persiguiendo y que jugaba en Chicago», dijo en 2016. El pasado junio, el fantasma regresó a la primera línea para medir su popularidad actual en forma de un exitoso documental, «The Last Dance» (El Último Baile), que revistaba la dinastía de los Bulls.

Para muchos adolescentes, incluso para jóvenes figuras de la NBA que crecieron idolatrando a los herederos de Jordan como Kobe Bryant, fue una oportunidad de conocer mejor al mito cuya silueta lucen en sus ropas y zapatillas.

Pero para muchos, el debate vuelve a estar abierto y el «Rey» no ha dicho su última palabra ni ha tenido su último baile.

AFP

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