Mipymes: son el 32% del PIB y 61.6% del empleo en RD

Más de 275 mil empresas sostienen base productiva, empleo formal y recaudación, con una estructura dominada por microempresas

SANTO DOMINGO.- Las micro, pequeñas y medianas empresas constituyen el núcleo más extendido del aparato productivo dominicano y uno de los principales soportes de la estabilidad económica y social.

Su peso no se limita al número de unidades registradas, sino que se expresa en su aporte al producto interno bruto (PIB), en la generación de empleo y en su presencia territorial y sectorial. En conjunto, las mipymes explican una parte sustancial del dinamismo económico del país, con una estructura altamente atomizada, pero con señales claras de transformación interna y formalización progresiva.

En el tejido empresarial nacional, estas unidades productivas representan casi la totalidad de las empresas activas registradas. Su relevancia adquiere mayor dimensión cuando se observa su impacto macroeconómico. Generan el 32.0% del PIB nacional y emplean a 3,052,449 personas, lo que equivale al 61.6% del total de ocupados del país. Este peso las convierte en un eje central para la política económica, el mercado laboral y la cohesión social, especialmente en un contexto donde el crecimiento y la productividad siguen siendo desafíos estructurales.

El papel de las mipymes no es exclusivo del ámbito local. En América Latina, el 99.5% de las empresas formales corresponden a este segmento, con una marcada predominancia de las microempresas, que representan el 88.4% del total regional. Además, el 61% del empleo formal latinoamericano es generado por estas unidades productivas, lo que confirma su rol como principal fuente de trabajo y como instrumento clave en la reducción de la pobreza y la dinamización de la actividad económica. Esta realidad regional se replica, con particular intensidad, en la República Dominicana.

La información que sustenta este análisis proviene del Boletín Mipymes 2024, elaborado por la Gerencia de Estudios Económicos y Tributarios de la Dirección General de Impuestos Internos, con datos administrativos y tributarios cortados al año 2024. Aunque el entorno económico continúa evolucionando, estas cifras constituyen el retrato estadístico más completo y consistente disponible sobre la estructura y el desempeño del sector, y permiten evaluar con precisión su peso económico y sus tendencias recientes.

Desde el punto de vista normativo, las mipymes están definidas por la Ley 187-17 como unidades de explotación económica, realizadas por personas físicas o jurídicas, en actividades agropecuarias, industriales, comerciales o de servicios, tanto en zonas rurales como urbanas.

Esta legislación introdujo un cambio relevante respecto al esquema anterior, al priorizar el número de empleados y el volumen de ventas como criterios centrales de clasificación. Al cierre del período analizado, se encontraban inscritas 275,950 empresas clasificadas como mipymes, lo que equivale al 98.5% del total de empresas registradas en el país, mientras que apenas el 1.5% correspondía a grandes empresas.

La estructura interna de este universo empresarial revela una fuerte concentración en las microempresas, que representan el 83.0% del total de mipymes. Las pequeñas empresas aportan el 12.6% y las medianas el 2.9%. Esta distribución confirma el carácter altamente fragmentado del tejido productivo, pero también pone de relieve la importancia de las unidades de menor tamaño como base del empleo y de la actividad económica cotidiana, especialmente en los servicios y el comercio.

Durante el último año del período observado, el conjunto de las mipymes registró una contracción de -0.9% en su crecimiento total en comparación con el año previo. Sin embargo, este resultado agregado oculta un cambio relevante en la composición por tamaño. Las pequeñas empresas incrementaron su participación en 0.8 puntos porcentuales y las medianas en 0.2 puntos, mientras que las microempresas redujeron su peso relativo en 1.0 punto porcentual.

Este comportamiento sugiere un proceso de movilidad empresarial, en el que parte de las microempresas logra escalar hacia categorías superiores como resultado de aumentos en ventas, empleo o productividad.

La clasificación de estas empresas se apoya en una metodología basada en las declaraciones juradas presentadas por los contribuyentes entre 2012 y 2024. Para este proceso se consideran variables clave como ingresos, ventas brutas y cantidad de empleados, tomando como referencia el mayor valor de los ingresos declarados en los distintos formularios tributarios, incluidos Impuesto sobre la Renta, ITBIS, retenciones asalariadas y regímenes simplificados. Solo los contribuyentes con información suficiente pueden ser clasificados, lo que implica que no todos los registrados en la administración tributaria cuentan con una categorización formal como mipymes.

Los parámetros de ventas brutas utilizados para la clasificación se actualizan anualmente mediante indexación al Índice de Precios al Consumidor, determinado por el Banco Central de la República Dominicana. Para el período enero-diciembre de 2024, los umbrales establecen que las microempresas de subsistencia pueden registrar hasta RD$856,459.50 en ventas anuales, las microempresas de acumulación hasta RD$11,419,854.62, las pequeñas empresas hasta RD$77,084,018.72 y las medianas hasta RD$288,351,329.30, siempre en combinación con los rangos de empleo definidos por la ley.

En cuanto a la naturaleza jurídica, las personas jurídicas concentran el 58.3% de las mipymes, frente a un 41.7% correspondiente a personas físicas. La participación de estas últimas disminuye conforme aumenta el tamaño de la empresa.

En 2024, las personas físicas representaban el 46.2% de las microempresas, pero sólo el 19.8% de las pequeñas y el 7.8% de las medianas, lo que refleja un proceso de formalización societaria asociado al crecimiento empresarial.

Por actividad económica, el sector servicios domina ampliamente la estructura de las mipymes, con 234,269 empresas registradas. Le siguen las industrias, con 33,741 unidades, y el sector agropecuario, con 7,940. Dentro de los servicios, destacan actividades como la administración pública y el transporte y almacenamiento, con crecimientos interanuales de 15.7% y 13.2%, respectivamente. En las industrias, la manufactura lidera con un aumento de 9.4%, mientras que en el ámbito agropecuario sobresalen los cultivos de cereales, con un crecimiento de 13.7%.

La distribución territorial muestra una elevada concentración geográfica. El Distrito Nacional alberga el 35.8% de las mipymes, seguido por la provincia Santo Domingo con 19.5% y Santiago de los Caballeros con 10.8%. Otras provincias con participaciones relevantes son La Altagracia, Puerto Plata, La Vega y San Cristóbal.

En conjunto, estas siete demarcaciones concentran el 79.8% de las mipymes del país. En términos de crecimiento interanual, Monte Plata lidera con un aumento de 14.7%, equivalente a 151 empresas adicionales, seguida por La Altagracia, María Trinidad Sánchez y Sánchez Ramírez.

Una mirada a la recaudación tributaria

El peso económico de las mipymes también se refleja en la recaudación tributaria. Entre 2012 y 2024, los impuestos sobre la renta de personas físicas, jurídicas y asalariados, junto con el ITBIS, representaron el 54.6% del total recaudado por la DGII. Las medidas de facilitación implementadas para reducir el costo de cumplimiento, especialmente tras el impacto de la pandemia, influyeron de manera directa en las tendencias de ingresos declarados durante el período 2021-2024.

Un elemento clave en este contexto fue la Ley 46-20 sobre Transparencia y Revalorización Patrimonial, que permitió la regularización voluntaria de activos y obligaciones tributarias. Durante su vigencia, 32,920 mipymes se acogieron a este régimen especial, lo que representó el 70.8% de los contribuyentes beneficiados. De ese total, las microempresas concentraron el 72.9%, con 23,997 unidades, evidenciando el impacto de estas medidas en los segmentos de menor tamaño.

MARTIN POLANCO

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