Muerte de una joven en estética desata alarma

Santiago. La muerte de la joven Ángela Geraldine Hernández, durante un procedimiento estético en una clínica de Santiago, ha dejado de ser un hecho aislado para convertirse en una grave señal de alerta nacional sobre el ejercicio ilegal de la cirugía plástica en la República Dominicana.

El caso, ocurrido en el centro estético “Diosa”, ha generado indignación, dolor y exigencias de justicia por parte de familiares, mientras el sector médico levanta una voz contundente: lo sucedido era evitable.

La Sociedad Dominicana de Cirugía Plástica, Reconstructiva y Estética (Sodocipre) fue categórica al pronunciarse sobre el hecho, que calificó como una “tragedia anunciada”, al tiempo que advirtió que el país enfrenta un problema sanitario de gran magnitud vinculado al intrusismo médico.

Según la entidad, informaciones preliminares apuntan a que el procedimiento fue realizado en un centro no habilitado para este tipo de cirugías y, aún más grave, por un profesional que no es cirujano plástico certificado, lo que configura un escenario de alto riesgo que, aseguran, han venido denunciando durante años.

“Esto reúne todos los elementos de riesgo que desde hace tiempo advertimos, no es un hecho aislado, es una tragedia anunciada”, enfatizaron los doctores Aniceto Rodríguez y Rafael Mirabal, presidente y secretario de Sodocipre.

El gremio médico alertó que el intrusismo en cirugía plástica no es un tema menor ni gremial, sino un problema de salud pública, donde vidas humanas quedan expuestas a procedimientos realizados sin la preparación ni las condiciones necesarias.

Explicaron que este tipo de intervenciones requieren años de formación especializada, capacidad para manejar complicaciones críticas y centros debidamente equipados.

Dolor, indignación y exigencia de justicia

Mientras el debate se intensifica, la familia de la víctima clama por respuestas, denuncian falta de información clara sobre lo ocurrido y posibles irregularidades en el manejo del caso, lo que ha incrementado el malestar social, el sepelio de la joven, realizado en medio de escenas de profundo dolor, se convirtió también en un escenario de reclamo colectivo.

JOSE ADRIANO RODRIGUEZ

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