MANAGUA.- El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, respondió con un discurso desafiante a las presiones de Estados Unidos, mientras su Gobierno avanza en una reforma constitucional que amplía los mandatos de los principales cargos públicos y restringe la participación de sectores opositores en futuras elecciones.
Durante el acto conmemorativo del 47 aniversario del Ejército de Nicaragua, Ortega aseguró que ni su Gobierno ni las Fuerzas Armadas se someterán a presiones externas. “Ni se vende ni se rinde, jamás”, afirmó, al reivindicar la unidad del Gobierno y de los militares frente a lo que calificó como amenazas internacionales.
PRESIÓN DE ESTADOS UNIDOS
La declaración se produjo después de que el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, instara a los países aliados de Washington a poner fin a las relaciones comerciales habituales con Nicaragua. Rubio acusó a Ortega y a su esposa, la copresidenta Rosario Murillo, de utilizar la reforma constitucional para consolidar una “dinastía” y limitar definitivamente la posibilidad de elecciones libres.
Estados Unidos también ha cuestionado la decisión de Ortega de descartar nuevos procesos electorales competitivos. En julio, Rubio sostuvo que las declaraciones del mandatario dejaron al descubierto su “naturaleza autoritaria”.
REFORMA AMPLÍA EL PODER
La Asamblea Nacional, dominada por el oficialismo, aprobó en primera legislatura una reforma que eleva de seis a siete años los mandatos de los cargos electos y establece restricciones para quienes sean considerados “traidores a la patria”. La segunda aprobación está prevista para enero de 2027.
El cambio también profundiza el esquema de poder compartido entre Ortega y Murillo, quienes desde 2025 ejercen como copresidentes de Nicaragua.
Analistas y Gobiernos extranjeros consideran que las modificaciones representan un nuevo avance hacia la concentración del poder político y el debilitamiento de la competencia electoral. El Gobierno nicaragüense, en cambio, defiende las reformas como decisiones soberanas destinadas a proteger al país frente a la injerencia extranjera.
La nueva confrontación coloca a Managua y Washington ante un escenario de creciente tensión diplomática y económica.
AGENCIAS
