Espaillat. El cuerpo de bomberos de Moca requiere de la intervención de varias áreas y mejorar las condiciones en que se encuentran sus integrantes.
Enclavada en el casco urbano del municipio cabecera, la estación bomberil, necesita mejorar su infraestructura y las condiciones en que duerme el personal, integrado por 25 bomberos. El coronel Félix Guzmán, dijo que trabajan para que el espacio sea pintado y remozado.
Ante la denuncia que hacen activistas sociales y populares, por las condiciones de los colchones donde descansan los bomberos, el jefe del cuerpo bomberil de Moca, dijo que al compararlo con otros lugares, este luce decente.
“Esas camas que se ven sin colchones, se debe a que ahí no duerme ningún bombero”, explicó el coronel Feliz Guzmán. Actualmente los bomberos de Moca cuentan con cinco camiones, cuatro contra incendios y un tanquero. También cuentan con una ambulancia.
Reclamos
El activista social, Juan Comprés, del movimiento Los Peregrinos de Moca, lamenta que mientras la ciudad duerme con tranquilidad, los bomberos permanecen en alerta, esperando el sonido de una sirena que puede significar la diferencia entre la vida y la muerte. Sin embargo, la realidad que viven puertas adentro duele y avergüenza.
Camas sin colchones, colchones viejos y desgastados por el tiempo, sin una simple almohada ni una sábana que brinde un mínimo de comodidad.
Considera que el espacio que debería ofrecer recuperación física y mental antes de enfrentar emergencias, se convierte en otra carga más para quienes ya arriesgan todo por la comunidad. Comprés hace un llamado a las autoridades competentes para que intervengan y garanticen condiciones dignas para estos servidores públicos.
Llaman a mocanos a no permanecer indiferentes
Juan Comprés expresa que resulta difícil comprender cómo quienes salvan vidas, quienes sacan personas de vehículos retorcidos, quienes enfrentan incendios, accidentes y tragedias, tengan que dormir en condiciones paupérrimas.
Expresa que la comunidad de Moca no puede permanecer indiferente ante esta realidad.
MIGUEL PONCE
