Plan movilidad no impide caos en Santiago

Santiago. La inmensa cantidad de negocios informales que toman las aceras, hasta colocación de cajas, barricas o conos por parte de los comercios, convierten las calles de Santiago en un desorden.

A pesar de que Santiago es la única ciudad con un plan integral de movilidad sostenible (PIMUS) que implicaba una inversión pública-privada de US$ 603,314,107.00, todavía no se ha sentido el impacto en la solución de transporte.

Se estima que es propuesta integral lograr un transporte colectivo confortable con el Monorriel y el teleférico que reduzca 150 mil vehículos privados circulando y más del 50% de conchos y microbuses.

El aparcamiento doble en espacios prohibidos y la incapacidad de las autoridades municipales para hacer frente a la problemática, es una de las principales preocupaciones de los santiaguenses.

El mayor problema en las vías del entorno del hospital regional universitario José María Cabral y Báez.

Y es que con un parque vehicular que sobrepasa las 315 mil unidades, y que se engrosa cada día más, transitar por el casco urbano y zonas adyacentes se han vuelto una odisea, a cualquier hora del día.
Problemática

En la calle Pedro Francisco Bonó, por donde se penetra a la emergencia del centro de salud y donde además se encuentra el hospital el SEMMA, el Instituto Oncológico Cibao, se observa decenas de negocios improvisados que muchas veces dificulta hasta el que los peatones pudieran caminar.

En el caso de las dos rutas de concho interurbano, una que ofrece los servicios desde Santiago hacia Yásica en Puerto Plata y otra hacia Samaná, también fueron obligadas a organizarse. Sin embargo, al poco tiempo, estas medidas dejaron de cumplirse.

MIGUEL PONCE

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