POR LUIS ENCARNACION PIMENTEL.- Cuando el partido morado organiza una rueda de prensa para acusar a la Fuerza del Pueblo de que le está sonsacando a sus dirigentes, incurre en un nuevo y grave error político, porque evidencia, en partida doble, su fragilidad y las expectativas de poder que despierta desde ya el contrario al que alude. Un partido político con vocación de poder acepta e inscribe a todo el que llegue, incluso hasta lo que no sirve, porque el asunto es sumar y logra una mayoría para ganar las elecciones.
El problema es si cuando, alcanzado el triunfo, no se hace la debida profilaxis y los papeles se invierten a la hora de seleccionar lo mejor para el desempeño de las funciones públicas, colándose algunos vivos o habilidosos que resultan verdaderos fiascos, generalmente en todos los gobiernos. A tres años todavía para las elecciones, el PLD entra en una nueva etapa de desmoronamiento porque, sin renovación del liderazgo, sin candidato, muy cuestionado y sin ser opción para el 28, escurre el bulto y no reconoce los reales factores internos y externos causantes de las últimas renuncias de dirigentes.
Como expresa un suelto puesto a circular por FP, el PLD se desdice o Gustavo Sánchez, que hizo de vocero, desmiente la teoría de la alta dirección, de que la organización está “cabeza a cabeza” con el PRM y en lucha por el primer lugar (¿). Hasta prueba en contrario, nadie se va de un partido que este en un segundo lugar a otro que ocupe un tercero.
Aún más, la gente se va de un partido, además de diferencias que ya no serían ideológicas, por falta de fe, de esperanza y ver muy lejos las posibilidades.
Al margen de “sonsaque”, la gente puede irse al gobierno tras un nombramiento o un beneficio personal, pero para otra área de la oposición solo cuando le ve con proyección de ganar las elecciones. Lo que ven base y dirigentes del PLD: la falta de un líder- y de un candidato- que los guie al triunfo y, del otro lado, un Leonel experimentado y con el viento a favor, con una FP que se articula con proyección de ganar las elecciones y en la que muy bien pueden encontrar refugio político.
Y la verdad es que eso también lo ve la clase social, los empresarios, entre otros sectores de fino olfato que, por demás, advierten una recomposición política en el pais que apunta hacia la vuelta a un bipartidismo, en este caso PRM-FP. ¡Ya veremos!