NUEVA YORK.- El barril de Brent se sitúa en los 90.38 dólares, mientras que el WTI estadounidense cotiza a 83.74 dólares. Esta marcada inestabilidad es debido a los recientes conflictos en el Medio Oriente.
A pesar de un leve respiro intradía, ambos marcadores acumulan fuertes alzas por los temores a un desabastecimiento generalizado ante las tensiones navales en puntos estratégicos de distribución global.
PRESIÓN INMEDIATA EN LOS COMBUSTIBLES
El encarecimiento del petróleo se traslada de manera directa y acelerada a los bolsillos de los consumidores a través de las estaciones de servicio.
El precio promedio de las gasolinas y el diésel ha registrado incrementos sustanciales a nivel global. Debido a que la materia prima representa más de la mitad del costo final de los combustibles, las refinerías y distribuidoras ajustan al alza sus tarifas de forma casi inmediata ante los repuntes del crudo.
No obstante, los analistas advierten el efecto «cohete y pluma»: los precios en el surtidor suben con rapidez ante los picos energéticos, pero caen con extrema lentitud cuando el mercado se estabiliza.
AMENAZA A LA INFLACIÓN GLOBAL
La escalada de la energía actúa como un multiplicador sobre la inflación general. El aumento en los costos logísticos encarece el transporte de mercancías esenciales, impactando directamente en los precios de los alimentos, la manufactura y los bienes de consumo diario.
El principal riesgo radica en los efectos de segunda ronda, donde los altos costos energéticos se consolidan dentro de la cadena productiva.
Esta situación pone en alerta a los bancos centrales, que se ven obligados a evaluar la necesidad de mantener las tasas de interés elevadas para evitar que las expectativas inflacionarias se descontrolen en el mediano plazo.
AGENCIAS
