Aunque el partido oficial ha logrado éxito en dos elecciones, ahora tiene la verdadera prueba en la batalla por el control
SANTO DOMINGO.- Luego de 11 años de existencia, tres votaciones para escoger la candidatura presidencial y otros cargos de elección popular, dos procesos de renovación de autoridades internas y cinco años de gobierno, se podría afirmar que el Partido Revolucionario Moderno (PRM) ha dejado atrás viejos vicios de su casa paterna, el Partido Revolucionario Dominicano (PRD) que lo dividieron y lo mantuvieron alejado del poder, sin embargo, la verdadera prueba para la organización es la etapa de renovación y elección de la candidatura presidencial, en medio del desgaste que genera el poder.
La historia de divisiones y vicios que arrastran los dirigentes de la organización genera un nivel de preocupación tal en el PRM, que los dirigentes más veteranos han dicho que se mantendrán al margen de la contienda interna a fin de mantener autoridad moral para lograr la reconciliación luego de las primarias de octubre de 2027.
En el marco de la elección de nuevas autoridades, la organización enfrenta cada vez más dificultad para establecer la línea de consenso que ha definido para la selección de los cargos internos. En varias localidades del Gran Santo Domingo y provincias, la dirigencia ha rechazado la línea de consenso que definió la cúpula como estrategia para evitar que la lucha por espacios arrastre al propio gobierno.
La principal dificultad que ha encontrado la comisión para lograr los acuerdos es la gran cantidad de aspirantes a cargos locales, como es el caso de Los Alcarrizos, que tiene 14 candidatos a la presidencia del PRM en esa localidad y 22 a la secretaría general.
Por esa secretaría general que también entra en la disputa, se espera un consenso que, inicialmente, mantendría el cargo en el sector de Hipólito Mejía, pero cada vez más dirigentes con aspiración a concentrar poder en el partido oficial repiten que “el PRM ya no son solo Hipólito y Luis”.
Los equipos de los precandidatos están trabajando para colocar sus cuadros en los cargos internos en una batalla, hasta ahora, silenciosa.
La comisión de consenso tiene como límite la próxima semana para rendir un informe sobre los consensos alcanzados y los lugares donde sería necesario hacer una convención de delegados para definir las autoridades.
La comisión la encabeza Andrés Bautista y la integran Darío Castillo, Samuel Pereyra, Sigmund Freund, Franklin García Fermín, entre otros.
La gran prueba
Con respecto a la candidatura presidencial, la prueba es aun más dura. El PRM con su principal activo, el presidente Luis Abinader, fuera de la boleta presidencial y jubilado políticamente, tiene un examen en el que se han quemado todos los partidos en la historia democrática. El caso del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), es el ejemplo más reciente de una organización exitosa que no sobrevivió a la segunda prueba de elegir la candidatura presidencial, razón por la que se dividió en 2019.
Lo propio ocurrió con el Partido Reformista Social Cristiano (PRSC), que no sobrevivió con una candidatura distinta a la de Joaquín Balaguer, cuando el fallecido político tuvo impedimento constitucional para volver a la Presidencia de la República.
En el caso del PLD, que salió victorioso de esa prueba en 2011, el relevo de Leonel Fernández estaba identificado, Danilo Medina. Por el contrario, en el PRM no hay una figura definida para alzarse con la candidatura presidencial, debido a que David Collado, mejor posicionado en las encuestas, no cuenta con el liderazgo y aceptación a lo interno que se necesita para que un proyecto presidencial resulta victorioso.
A pesar del reto de lograr una candidatura con unidad, el PRM ha tomado medidas que favorecen un resultado sin traumas. Por ejemplo, decidió temprano que la candidatura presidencial se definirá mediante votación con padrón cerrado.
En ese aspecto, es un avance con relación al PRD, que la lista de votantes para definir la candidatura siempre fue una fuente de división, como fue el caso de la convención de marzo de 2011, entre Miguel Vargas e Hipólito Mejía.
Igualmente, las primarias son administradas por la Junta Central Electoral (JCE), otro aspecto de las primarias del PRD que se convirtió en fuente de conflictos y división en las convenciones.
¿Y la reelección?
Otra prueba de que el PRM dejó atrás fue la práctica política que no le dieron resultados mientras sus dirigentes se cobijaron con la sombrilla blanca, es que, por primera vez, un presidente de esa organización logró la reelección.
El presidente Luis Abinader se presentó como candidato a la reelección sin arrugas internas y el primer paso fue suprimir de los estatutos de la organización la prohibición a la reelección presidencial, uno de los principios heredados del PRD.
Con esa decisión, Abinader se distancia de un accionar político que han aplicado todos los presidentes en la historia democrática, mantener la expectativa de que continuarán por cuatro años más aunque finalmente no ocurra, como pasó con Leonel Fernández en 2011 y Danilo Medina en 2019.
La jubilación política podría acarrear situaciones imprevistas para Abinader, tanto en la organización, como en el propio Gobierno.
En quien recaiga la candidatura presidencial en el PRM para el 2028, pondrá en evidencia de manera más clara las condiciones en que quedaría el liderazgo de Abinader a un año de concluir su segundo y último mandato.
Las principales candidaturas hasta ahora son la de David Collado, Carolina Mejía, Yayo Sanz Lovatón, Raquel Peña, Guido Gómez Mazara, Wellington Arnaud y Tony Peña Guaba.
A fin de mantener la unidad, el presidente Abinader ha encabezado varios encuentros con los precandidatos y el propio presidente de la República dijo que su aspira a jugar un rol de árbitro para garantizar la unidad de la organización en ese proceso.
Sin embargo, a mediados del pasado año el gobernante frenó el activismo de los dirigentes que al mismo tiempo ocupan cargos en la administración pública. Abinader advirtió que los funcionarios que están en proselitismo político, deben abandonar sus puestos en el gobierno.
El tercer periodo, otro reto
La historia electoral del país en la etapa democrática, registra una sola elección en que un partido político logra más de dos periodos de gobierno seguidos. Lo logró en el PLD en las elecciones de 2012, cuando ya había gobernado dos periodos consecutivos con Leonel Fernández y ganó para un tercer mandato con Danilo Medina.
En 1994, cuando el PRSC y Joaquín Balaguer intentaron un tercer mandato consecutivo, el resultado fue una crisis política en el país luego de las votaciones.
El PRM para las elecciones de 2028, está frente al reto de retener el poder en un tercer periodo seguido, y para esa prueba, no solo enfrenta el desafío de mantener la unidad interna, también el desgaste de dos periodos de gobierno y sin la definición de su candidatura presidencial.
También hay preocupación en el PRM por el impacto que pueda tener en la movilización del voto, la gran cantidad de dirigentes que se sienten maltratados en el gobierno.
Lo que el PRM sí ha superado del PRD
Aunque el PRM tiene pruebas por superar de cara a su futuro como partido político fuerte y especialmente como organización de poder, lo cierto que hay prácticas de su antigua casa que ha dejado atrás.
Por ejemplo, tras la muerte de José Francisco Peña Gómez, los cargos internos en el PRD siempre fueron fuente de división y se decidían mediante votación. En cambio, en la era del PRM, bajo el liderazgo de Luis e Hipólito, se ha privilegiado el consenso en lugar de votaciones para los cargos internos.
De hecho, cuando el PRM escogió sus autoridades por primera vez en 2018, la organización hizo votaciones, pero el proceso se hizo bajo un acuerdo entre Mejía y Abinader, que colocó la secretaría general en manos del hipolitismo y la presidencia bajo el control de Abinader.
En una práctica que le dio éxito al PLD antes de dividirse y mientras controló el poder, el PRM ha optado por evitar votaciones para la renovación de los cargos internos. De hecho, el mecanismo de elección se vuelve cada vez más cerrado.
Por ejemplo, en 2018, hubo votación general para definir los cargos, en 2021-2022, los cargos fueron definidos en asambleas de delegados y ahora el objetivo es que el consenso prime para definir las posiciones internas.
La cuota de poder de Luis más allá de 2028
Luis Abinader, que asumiría la presidencia del PRM a partir de este año, tendrá que mover sus fichas para conservar poder más allá de 2028 y mantener incidencia como figura política. En caso de que no logre mantener el control absoluto del PRM, su liderazgo se podría ver afectado debido a que estará jubilado para volver al poder. Entre las opciones que han planteado algunos dirigentes de la organización que el presidente podría ponderar sería colocar la candidatura vicepresidencial de quien resulte electo candidato. Es una jugada que hizo antes Leonel Fernández, cuando su entonces esposa, Margarita Cedeño, fue la compañera de boleta de Danilo Medina. Sin embargo, esa posibilidad tendría la dificultad de las opciones de negociaciones internas con otras tendencias dentro del PRM, en caso de que la competencia por la candidatura presidencial se polarice, la candidatura vicepresidencial da espacio a los acuerdos.
YANESSI ESPINAL
