POR VINICIO CASTILLO SEMAN.- El dictador cubano Raúl Castro será acusado por la justicia de Estados Unidos por el asesinato de 4 norteamericanos de origen cubano al ordenar el derribo de dos avionetas, hecho ocurrido el 24 de febrero 1996.
Todo indica que Raúl Castro podría correr la suerte de Nicolás Maduro, capturado por fuerzas militares norteamericanas, y llevado a una corte judicial en Nueva York.
La realidad es que después de la muerte de Fidel Castro, ha sido su hermano Raúl el que ha tenido el mando real de Cuba y la férrea dictadura de casi 70 años, que ha conculcado la libertad a su pueblo.
Lo de Diaz Canel no es más que un espejismo, como ocurrió en RD con la dictadura de Trujillo. El mando siempre estuvo en su poder, aunque los presidentes formales fueran otros.
Como lo hizo con Maduro, el presidente Donald Trump le está dando la oportunidad a una salida voluntaria de las cabezas de la dictadura, para dar paso a una transición a la libertad, democracia y prosperidad económica. Ha trascendido que los nietos de los Castro prefieren un exilio convenido para Raúl que le evite pasar sus últimos días en una cárcel de EE.UU.
El presidente Trump y su canciller Marco Rubio nunca han planeado una invasión militar para ocupar a Cuba. Su plan, según lo han dicho públicamente, es liberar al pueblo cubano del yugo opresor y darles oportunidad de prosperar económicamente.
Igualmente, Estados Unidos ha planteado que la dictadura de Cuba representa una amenaza para su seguridad, ya que es sabido que durante décadas han operado desde La Habana todos los servicios de inteligencia de los países enemigos de los Estados Unidos, llegando al punto de que, según lo publicado por AXIOS, a Cuba han sido enviados en los últimos días drones militares y que los mandos de la dictadura han planeado la posibilidad de usarlos para blancos en los Estados Unidos.
Soy de los que cree que el día que se lleven a Raúl Castro y la cúpula de dictadura, el pueblo cubano celebrará en las calles. Y no creo que las nuevas generaciones de militares que ven a su pueblo sufrir, se van a oponer a una transición democrática.
Creo que liberar a Cuba de la dictadura es un objetivo noble que debió ser asumido por ONU y OEA hace muchos años. De lograrse, será un mérito histórico para el presidente Trump y para el canciller Marco Rubio.
