UCNE impone norma sobre uso de casco protector

SAN FRANCISCO DE MACORIS.- La Universidad Católica Nordestana (UCNE), que desde sus orígenes se ha comprometido con la formación académica y el bienestar de sus colaboradores, ha implementado desde el pasado 25 de mayo de 2026, la política institucional del uso del casco protector para todos sus empleados que se desplacen en motocicleta por cualquier espacio de la vía pública.

Esta decisión es el resultado de una reflexión profunda y articulada entre varios departamentos de la institución: el Consejo Ejecutivo, Gestión del Personal Administrativo, Transporte, Logística y Seguridad, Servicios Generales y Comunicación.

Se trata de la expresión concreta de una cultura organizacional que coloca la vida humana en el centro de todas sus decisiones. Este gesto de cuidar a sus colaboradores es también una forma de educar, prevenir y liderar con el ejemplo.

Crisis vial 

“La crisis vial que experimenta la República Dominicana en estos momentos es una emergencia de salud pública que requiere ser analizada, tratada y combatida por todos los ciudadanos y todas las instituciones, sin importar su naturaleza”, expresó su rector, padre Isaac García de la Cruz. Los números lo dicen todo: La República Dominicana se encuentra entre las naciones de mayor riesgo vial del mundo: la Organización Mundial de la Salud (OMS) sitúa al país con una tasa de 67.23 fallecidos por cada 100,000 habitantes, colocándonos entre las más altas del planeta y convirtiéndonos en el cuarto país de América Latina y El Caribe con mayor número de muertes de motociclistas registradas.

El Observatorio Permanente de Seguridad Vial del Instituto Nacional de Tránsito y Transporte Terrestre (INTRANT), informó que durante 2025 fallecieron 1,994 personas en siniestros viales en el país y más de 104,666 personas lesionadas. 

Entre 2010 y 2024, el país acumuló un total de 35,135 muertes asociadas a accidentes de tránsito, lo que habla de una crisis sostenida en el tiempo que ha cobrado dimensiones preocupantes. La motocicleta ocupa el centro de esta tragedia. 

Tenemos más de 3.5 millones de motocicletas registradas, representando el 57% del parque vehicular nacional y el medio de transporte más utilizado por la población trabajadora dominicana, pero, al mismo tiempo, el más peligroso: según la Oficina Nacional de Estadística, 7 de cada 10 muertes por accidentes de tránsito (70.48%) corresponden a motociclistas o pasolas. 

En un solo año, el Hospital Traumatológico Dr. Darío Contreras recibió más de 12,500 motociclistas accidentados y el 95.8% de los pacientes ingresados en centros traumatológicos por siniestros viales en 2025 fueron, precisamente, usuarios de motocicletas.

El impacto económico es igualmente alarmante. La siniestralidad vial compromete más del 2.2% del PIB anual del país, con un costo estimado que supera los RD$130,000 millones anuales. 

Adicionalmente, los accidentes de tránsito representan en promedio el 11.4% de todas las llamadas reales al Sistema 911, y absorben entre el 22% y el 36% de todas las emergencias atendidas en centros hospitalarios de referencia nacional. 

Las causas más frecuentes de muertes por accidentes son: exceso de velocidad (35%), imprudencia de conductores y peatones (25%), consumo de alcohol (20%) y fallas mecánicas o deficiencias viales (10%). A ello se suma serias deficiencias técnicas: más del 50% de las motocicletas circula con luces incompletas y el 66.6% sin espejos retrovisores; de los 3,587,028 motociclistas registrados en el país (marzo de 2025), solo el 0.3% posee licencia de conducir.

El casco protector puede ser la diferencia 

Las lesiones en la cabeza constituyen la principal causa de muerte entre los motociclistas en todo el mundo. La ciencia y la evidencia médica demuestran que el uso correcto del casco es la medida individual más efectiva para reducir la mortalidad y la gravedad de las lesiones en accidentes de tránsito. 

Incluso la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha documentado con precisión que entre los beneficios de utilizar el uso correcto del casco puede dar lugar a reducciones del 42% en el riesgo de traumatismos mortales y del 69% en el riesgo de traumatismos craneales.

Cuando se trata de cascos de calidad certificada, la protección es aún mayor: pueden reducir el riesgo de fallecimiento en más de seis veces y mitigar las probabilidades de sufrir un trauma cerebral hasta en un 74%, además, de que reduce un 40% la probabilidad de muerte y hasta un 70% el riesgo de sufrir lesiones severas, según el Consejo de Seguridad Vial.

Los datos hospitalarios son fríos; los motociclistas que no portan casco presentan lesiones encefálicas graves en un 29.4% de los casos, frente a apenas un 10.5% en quienes sí lo utilizan. 

Más contundente aún es la diferencia en mortalidad: los motociclistas sin casco mueren siete veces más que aquellos que lo portan correctamente, es decir, una tasa de mortalidad del 8.6% frente al 1.3% entre accidentados con casco.

Los estudios especializados van aún más lejos al señalar que los motociclistas que usan casco tienen un 73% menos de mortalidad y hasta un 85% menos de lesiones graves que quienes no lo usan.

Ante un accidente, el casco actúa como amortiguador, distribuyendo y absorbiendo la energía del impacto antes de que llegue al cráneo y al cerebro. 

“Un casco correctamente colocado, homologado y de calidad certificada no es un accesorio ni una incomodidad: es un protector que salva, incluso puede marcar la diferencia al llevarlo puesto o no, entre llegar al trabajo al día siguiente o no volver a casa jamás.”, afirmó el rector García de la Cruz.

Evitar que un empleado sufra un accidente grave 

La UCNE sabe que detrás de cada accidente de motocicleta, no hay solo una estadística, sino hay una persona con nombre, con familia, con sueños y con un puesto de trabajo que le espera. 

Cuando un colaborador sufre un accidente, las consecuencias se irradian en múltiples direcciones, afectando al individuo, a su entorno familiar y a toda la institución que lo acoge. 

Para saber el valor de esta decisión, basta analizar que el accidentado enfrenta gastos médicos de emergencia, hospitalización, cirugías y rehabilitación que frecuentemente superan la capacidad económica de su familia, muchas veces, a esto se añade la pérdida total o parcial del ingreso durante períodos de incapacidad, que pueden ser temporal o permanente, lo que causa un desequilibrio financiero que puede durar años. 

Un accidente trastorna de forma irreversible la vida del trabajador y, en el peor de los escenarios, la muerte prematura deja a cónyuge e hijos en situación de desamparo económico y emocional.

En el ámbito institucional, la ausencia prolongada del colaborador desestabiliza los equipos de trabajo, que deben redistribuir funciones y asumir cargas adicionales no planificadas. 

También es relevante, que el clima organizacional se ve afectado por el impacto emocional que experimenta el resto del personal, además, la institución pierde recurso humano formado con inversión de años: experiencia acumulada, conocimiento institucional y competencias específicas que no se reemplazan de un día para otro.

Para el Estado dominicano y para la sociedad en su conjunto, el costo es igualmente alto. Cada accidente genera gastos de atención médica de emergencia, procesos judiciales y pérdida de productividad nacional, cuya suma supera los RD$130,000 millones anuales. 

A ello se suma la saturación del sistema de salud pública, que recibe entre el 22% y el 36% de todas sus emergencias hospitalarias provenientes de siniestros viales, así como el trauma psicológico de las familias del accidentado, que con frecuencia requiere acompañamiento terapéutico especializado por períodos prolongados.

“Para la UCNE prevenir es siempre más inteligente, más humano y más económico, que lamentar; por esa razón y por el profundo respeto que le tenemos a cada uno de nuestros colaboradores, esta política institucional, más que una norma, es un acto de amor y cuidado de la universidad hacia sus colaboradores y, a su vez, de los empleados hacia sí mismos, a sus familiares y amigos”, afirmó el padre Isaac García.

La UCNE, con esta medida, además, promueve una cultura organizacional basada en la responsabilidad, el respeto a la vida y el cumplimiento de las normas jurídicas del país; busca que pasemos del enfoque punitivo al formativo y, además, que todos nuestros empleados, cumplan con la Ley 63-17 de Movilidad, Transporte Terrestre, Tránsito y Seguridad Vial de la República Dominicana, que establece el uso del casco como obligatorio para los conductores y acompañantes de motocicletas en todo el territorio nacional, convirtiendo la norma jurídica en Cultura de Vida.

A las autoridades 

Definitivamente que la seguridad vial constituye un imperativo de orden público, económico, sanitario y social que no puede seguir siendo tratado con benevolencia. 

Los datos escalofriantes que exhibe República Dominicana: proliferación de conductores de motocicletas que operan sin licencia, menores conduciendo sin control, motocicletas en vía contraria, motoristas sin casco protector, sin iluminación reglamentaria y sin placas de identificación, sumada a la práctica irresponsable de calibrar motores, incluso en espacios transitados por peatones, no detenerse en los semáforos, alta velocidades en los centros de las ciudades, motocicletas utilizadas para atracos y robos, configura un escenario de vulnerabilidad colectiva que atenta directamente contra la vida humana y la cohesión social; a todo esto añadimos el congestionamiento de nuestras ciudades, reflejo inequívoco de que se requieren mayores controles y más rigurosidad en la aplicación de las leyes por parte de las autoridades, para aplicar las normas según el mandato jurídico nacional.

Aplicar las normas legales, por parte de las instancias competentes, sin excesos ni dejadez, es asumir, como una obligación ética y constitucional el mandato que la ciudadanía les ha conferido, no como una opción, sino como una responsabilidad y una protección a sus conciudadanos y a quienes nos visitan. 

Además, debe haber una armonización de los diferentes estamentos, para garantizar el cumplimiento de las normas y de los servicios públicos, que es el sello que garantiza el desarrollo sostenible, del progreso educativo y de la calidad de vida que toda nación aspira alcanzar para sus ciudadanos.

Invitación a todos los dominicanos 

La Universidad Católica Nordestana igualmente invita a sus estudiantes, docentes, a todos los relacionados con la institución y la población dominicana en general, a asumir como Cultura de Vida, la utilización del casco protector; a no ver que los organismos reguladores nacionales, imponen normas molestosas e imposiciones innecesarias, sino que lo asumamos como un gesto inteligente que un motorista o un ciclista puede tener consigo mismo y con quienes le esperan. 

“Salgan a la calle, con o sin la familia, pero siempre pensando en quien les espera en casa: sus hijos, sus padres, sus parejas, sus amigos; todos ellos les esperan en salud, les necesitan a su lado y les aman con el corazón. 

Un accidente complica la vida de todos en la familia, compromete hasta el último centavo y deja heridas físicas, psicológicas y emocionales imborrables. 

Vale la pena protegerse. Un traumatismo craneal puede ocurrir incluso en accidentes de baja velocidad y el cerebro, una vez dañado, raramente se recupera de manera completa”, afirmó el rector.

Para la UCNE cuidar un colaborador, dentro y fuera del Campus Universitario, es educar, es protegerlo a él, a su familia y al país.

La UCNE cuenta con un Comité Mixto de Salud y Seguridad Laboral, que monitorea el bienestar de sus colaboradores y la estabilidad emocional de su familia. 

Seguridad vial 

Las empresas 

La Universidad Católica Nordestana hace un llamado respetuoso y urgente a las empresas, instituciones y organizaciones del país a reflexionar sobre su rol en la seguridad vial de sus colaboradores, para protegerlos, como un imperativo ético y un acto de inteligencia empresarial que redunda en beneficios concretos para toda la organización, porque hacer cumplir las normas no es solo un deber de las autoridades, sino también de cada empresa. Promover el uso del casco protector entre los empleados públicos y privados, contribuye a salvar vidas.

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