SANTO DOMINGO.- Vivir en República Dominicana fue más caro el pasado año 2025; los datos permiten identificar con claridad por qué.
El aumento de precio de diversos alimentos, los ajustes en el transporte y el encarecimiento de varios servicios explicaron la mayor parte de la presión sobre los precios el año pasado, mientras otros componentes de la canasta, como las comunicaciones y algunos bienes de consumo, ayudaron a moderar el alza.
Los registros oficiales del Banco Central (BCRD) muestran que el comportamiento del costo de vivir no fue homogéneo y que el impacto del año estuvo determinado por rubros muy específicos, con efectos distintos según el nivel de ingreso y la región.
El año cerró con una inflación interanual de 4.95 %, dentro del rango esperado por el Banco Central, pero con un patrón interno claramente diferenciado entre los rubros que empujaron los precios al alza y aquellos que actuaron como amortiguadores del índice general.
Desde el primer trimestre, los alimentos y bebidas no alcohólicas se consolidaron como el principal factor de presión. Su peso dentro de la canasta básica, especialmente para los hogares de menores ingresos, amplificó el impacto de las variaciones mensuales. A lo largo del año se registraron aumentos recurrentes en productos de alta ponderación como plátanos, ajíes, papas, tomates y cebollas, a los que se sumó, en distintos momentos, el pollo fresco. Las condiciones climáticas adversas, intensificadas en el último trimestre por las lluvias asociadas a la tormenta Melissa, afectaron los ciclos productivos agrícolas y limitaron la oferta, lo que generó incrementos sostenidos que explicaron una proporción significativa de la inflación mensual en varios períodos.
El último tramo del año confirmó ese patrón. En noviembre, los alimentos aportaron más del 70 % de la inflación del mes, mientras que en diciembre explicaron poco más de la mitad de la variación del índice. El efecto combinado del impacto rezagado de las lluvias y de la mayor demanda propia de la temporada navideña reforzó la presión sobre los precios, y cerró el año con este grupo como el principal determinante del costo de vivir.
El transporte fue el segundo gran factor de incidencia en 2025, según el análisis de datos. Aunque su comportamiento no fue uniforme durante el año, registró repuntes relevantes asociados a tarifas aéreas estacionales, ajustes en servicios terrestres y variaciones en los precios de vehículos. En los últimos meses, el aumento de los pasajes aéreos tuvo un peso particular, lo cual se reflejó con mayor intensidad en los quintiles de mayores ingresos, donde este componente tiene una mayor participación en el gasto.
Los servicios, en sentido amplio, también contribuyeron al aumento del costo de vivir. Restaurantes y hoteles mostraron alzas vinculadas al incremento en los precios de comidas preparadas, mientras que el grupo Bienes y Servicios Diversos reflejó aumentos en servicios de cuidado personal como lavado, peinado y corte de pelo. El sector Salud registró alzas asociadas a medicamentos, incluyendo antihipertensivos, que sumaron presión adicional al índice general. Frente a estos factores alcistas, varios grupos actuaron como elementos de contención. Comunicaciones fue el caso más destacado, con bajas significativas en precios de servicios de telefonía celular, transmisión de datos y combinados de telecomunicaciones. Estas bajas tuvieron un efecto directo en la inflación subyacente, y contribuyeron a que este indicador se mantuviera por debajo del índice general en varios meses. l martín polanco
El comportamiento en el tramo último del año
Prendas de vestir y calzado mostraron variaciones negativas en el tramo final de 2025, influenciadas por ofertas comerciales y descuentos propios del Viernes Negro y del inicio de la temporada navideña. Algo similar se vio en muebles y artículos para el hogar, donde las promociones en electrodomésticos como neveras, televisores y lavadoras ayudaron a moderar el avance de los precios en un contexto de mayor consumo estacional. Los bienes transables, más expuestos a choques de oferta y a factores externos, registraron mayores incrementos en los meses en que se concentraron las alzas de alimentos y tarifas aéreas. En contraste, los bienes y servicios no transables mostraron variaciones más moderadas, lo que refleja condiciones internas de demanda más estables y el efecto de reducciones puntuales en servicios regulados o altamente competitivos. Las diferencias por nivel de ingreso fueron otro rasgo distintivo del año. Los quintiles de menores ingresos registraron variaciones mensuales superiores al promedio en los períodos de mayor presión de los alimentos, debido al peso que estos productos tienen en su estructura de consumo. En los quintiles superiores, aunque la inflación fue menor en varios meses, se observó una mayor incidencia de varios rubros.
MARTIN POLANCO
