2026: Mitos y ficciones

POR NARCISO ISA CONDE.- Aquí la democracia real es un mito y la independencia una ficción. Somos una sociedad dominada por una oligarquía capitalista transnacional y local, y una partidocracia corrupta, lacaya y conservadora.
Con un gobernador de colonia y cúpulas políticas capaces de comprometerse con Trump en la ficción de “combatir” un “Cartel de los Soles” inexistente para ayudar a secuestrar al presidente de Venezuela; y con un Canciller capaz de afirmar que los aviones de Pentágono usados en esa operación “no son aviones de guerra”.
Impera el dominio de EE. UU. sobre toda la isla, reforzado recientemente con la intervención militar del Pentágono de EE. UU. en la base de San Isidro y el Aeropuerto de las Américas. Dos países sometidos al mando político-militar estadounidense, con autoridades cómplices de sus fechorías regionales y mundiales.
Los designios de Washington y el poder del dinero, rigen las instituciones de nuestro país, incluido el sistema electoral, hasta convertir las votaciones en mercado, los/as electores/as en clientes y los partidos en compañías por acciones.
Aquí el despliegue recolonizador y neoconservador (neoliberal) ha sido brutal, aplastando soberanía y derechos; privatizando lo público en gran escala, endiosando el mercado, concentrando poder y riquezas en manos de las elites capitalistas, potenciando monopolios y oligopolios, generando una peligrosa crisis ambiental e imponiendo desigualdades tan crueles como grotescas… Hasta llegar a configurar un gobierno empresarial, que bajo la gobernación de Luis Abinader y de unas cuantas familias multimillonarias y sus respectivas tecnocracias, empecinado en completar la recolonización del país, amarrada al palo podrido de un imperialismo decadente y asesino.
De ahí el asalto empresarial a las funciones estatales para apropiarse de todos los servicios públicos y propiedades estatales: sistema eléctrico, puertos, aeropuertos y autovías; con especial énfasis en la apropiación compulsiva y violenta del patrimonio natural del país: suelo, subsuelo, sobresuelo: incluidas playas, montañas y fuentes de agua.
Las vías son APPS, Fideicomisos, Comando Sur, onerosos contratos público-privados y endeudamientos amarrados a las privatizaciones; por lo que la estafa de SENASA, protegida durante 4 años, se mezcló con su privatización y con la salud como negocio fraudulento.
A esto se suma un renovado impulso del colonialismo moderno en lo cultural, ideológico, mediático, económico, militar…paradójicamente mezclado e infectado de todo lo conservador; provocando un retroceso hacia un Estado más religioso, anti-laico, patriarcal, caudillista, racistas, xenófobo, homofóbico y adulto-céntrico.
La corrupción, la impunidad se reciclan, las desigualdades y penurias sociales agobian, la democracia es falsa e irreal, la independencia es solo una meta a rescatar y el neofascismo avanza.





