22 días sin salida: La Piragua revive décadas de aislamiento

“Antes de ayer fue que bajó el agua y le echaron material al puente para nosotros poder cruzar, teníamos 22 días trancados por todos los lados”, explica Leonila Chávez, quien tiene más de 20 años residiendo en La Piragua.
Una zona agrícola que pertenece al municipio de Imbert en Puerto Plata, y que tiene décadas siendo afectados por múltiples inundaciones.
“En la última semana ha entrado dos veces el río por aquí y ha inundado varias viviendas”, afirma Roberto Martínez.
Colapsó hace 10 años
El 18 de noviembre de 2016, en una de las múltiples crecidas del Río Bajabonico, destruyó el puente que comunicaba las comunidades de Saballo y La Piragua.
Los distintos gobiernos han ido a prometer el puente, pero hasta el momento ha sido la comunidad y granceras locales los que han contribuido a mantener el paso transitable.
Río tranca las salidas
Históricamente, cuando las precipitaciones comienza a caer en abundancia, todas las salidas por las cuales los comunitarios de La Pirigua, y otras zonas aledañas como Angostura y Boca de Tabias, pueden acceder para salir hacia el municipio de Imbert, se cierran completamente por el cause de los ríos.
El río que divide la comunidad de Angostura y La Piragua, tranca su paso y salida por Angostura, el río de Guananico por la salida de esta localidad, el afluente que pasa por el puente del Estrecho, y este río de Bajabonico por la entrada de La Piragua.
Esta situación se repite cíclicamente, cada vez que las aguas azotan esta zona de la provincia Puerto Plata, desde hace más de 100 años, según cuentan los moradores del lugar.
Embarcaciones y aumento del pasaje
Las constantes crecidas del Río Bajabonico y la necesidad de los comunitarios de la Piragua de salir del sector hacia el exterior tanto para trabajar, estudiar, o abastecer sus negocios ha provocado que hayan dos embarcaciones una para transportar pasajeros y otra para transportar motores y comida.
Su tarifa varía dependiendo de qué tan profundo esté o no el río, por ejemplo se cobra entre 50 y 100 pesos por persona para cruzar, y desde 200 hasta 600 pesos por motores y mercancías.
Sin acceso a la educación
La situación afecta sobremanera a los estudiantes de nivel secundario y primario de esta comunidad de La Piragua.
Con el tranque del río, los camiones que llevan el almuerzo escolar, no pueden cruzar hacia esta zona, por lo que al no tener comida disponible, las clases de jornada escolar extendida deben recortarse hasta medio día.
Asimismo, algunos de los maestros de la escuela primaria que residen en localidades como Montellano y el municipio de Puerto Plata, se ven varados del otro lado del río, y no pueden llegar a impartir la docencia. Hay otros maestros locales de La Piragua, por lo que generalmente no se cancela la clase.
Hay ocasiones que los profesores llegan hasta el río, pero no pueden cruzar”, cuentan los moradores de allí. En tanto que los alumnos del nivel secundario, deben trasladarse diariamente hacia el centro educativo de Seballo, a más de 2 kilómetros de distancia de La Piragua, del otro lado del río, por lo que, cuando el afluente cierra el paso, los estudiantes pierden docencia hasta por semanas.
Los comunitarios explican que a veces imparten la clase de manera virtual, pero no es igual de efectivo, sobre todo porque cuando está lloviendo mucho y hay truenos, el servicio de energía eléctrica es cortado.
Aspecto económico
La situación ha golpeado de forma directa la economía de los residentes, quienes aseguran que el desbordamiento del río limita el transporte de mercancías, animales y productos agrícolas.
Según explican, deben pagar botes para cruzar con sus pertenencias, lo que eleva considerablemente los costos.
“El comercio sufre muchísimo. Un viaje a Imbert que normalmente cuesta RD$200, me salió en RD$650; la ganancia se queda en el camino. Cada motor paga RD$150 por viaje y si se cae al río no hay garantía”, expresó Gerardo Núñez.
La producción agropecuaria también se ha visto comprometida. Comunitarios relatan pérdidas en la crianza de animales y dificultades para movilizar sus cosechas.
“Unos compañeros se tuvieron que meter en un terreno a salvar unos puercos que se estaban ahogando”, indicó Daniel Rivas.
“Aquí hay predios con miles de tareas de plátanos, hortalizas y otros rubros que se pierden porque no hay forma de acceder con camiones”, agregó Núñez.
A esto se suma la imposibilidad de comercializar productos básicos como la leche, lo que genera pérdidas directas.
“Cuando ese río se pone así y no podemos cruzar a vender la leche, tenemos que regalarla o botarla porque no hay forma de salir”, señalaron.
Sin acceso a servicios básicos
El aislamiento también impacta áreas esenciales como la salud y la educación. Comunitarios aseguran que, cuando el río se desborda, quedan prácticamente incomunicados, sin acceso a atención médica ni a docencia.
“Una prima mía el año pasado se agravó y murió en otra comunidad. Se intentó llevar al hospital, pero no había paso. Otras personas han muerto en el camino también”, relató Gerardo Núñez.
INDIRA VASQUEZ / ASHLEY MARTINEZ / HENSY MARTINEZ





