
SANTIAGO DE LOS CABALLEROS.- La falta de una unidad especializada para atender a pacientes adultos con quemaduras en Santiago vuelve a quedar en evidencia, mientras las autoridades de Salud continúan trasladando casos críticos hacia Santo Domingo, en un escenario que pone en cuestionamiento la capacidad de respuesta del sistema sanitario en la región Norte.
El caso más reciente es el de Ángela Yaniris Marcelino, de 52 años, quien resultó con quemaduras de gravedad tras la explosión de un cilindro de gas en un apartamento en San José de las Matas, incidente en el que también resultó afectada su hija menor de edad.
La mujer fue llevada inicialmente al Hospital Regional Universitario José María Cabral y Báez, uno de los principales centros de salud del Cibao, pero debido a la falta de una unidad de quemados para adultos, tuvo que ser referida a Santo Domingo para recibir atención especializada. En tanto, la menor permanece ingresada en la unidad de quemados del Hospital Infantil de Santiago.
De acuerdo con informaciones preliminares, la explosión se habría producido al encender un bombillo en el apartamento, donde presuntamente existía un escape de gas, lo que provocó la detonación. La familia se encontraba en el país de vacaciones al momento del hecho.
El director del hospital Cabral y Báez, José Luis Bautista Sosa, informó que la paciente presenta quemaduras de segundo y tercer grado en gran parte de su cuerpo, y que, aunque se mantiene estable dentro de su cuadro, su condición sigue siendo delicada.
Más allá del caso puntual, el especialista reiteró una problemática que se repite de forma constante: la ausencia de infraestructura adecuada para el manejo de pacientes con quemaduras en Santiago.
“Contamos con el personal médico capacitado, como cirujanos y anestesiólogos, pero no tenemos la unidad de aislamiento ni los quirófanos especializados que se requieren para estos casos”, explicó.
Esta limitación obliga a que, tras recibir las primeras atenciones, los pacientes más graves sean trasladados a la capital, lo que implica no solo un desafío logístico, sino también un riesgo adicional en situaciones donde el tiempo es determinante para la supervivencia.
Según datos ofrecidos por el propio centro hospitalario, mensualmente reciben entre dos y tres pacientes con quemaduras de gran magnitud, además de otros casos de menor gravedad, lo que evidencia que no se trata de situaciones aisladas, sino de una necesidad recurrente.
La persistencia de estos traslados expone una brecha estructural en el sistema de salud, especialmente en una de las regiones más pobladas del país.
A pesar de que Santiago cuenta con uno de los hospitales públicos más importantes, la carencia de una unidad de quemados para adultos sigue siendo una deuda pendiente.
ONELIO DOMINGUEZ





