Barriadas con grito al cielo ante crisis de agua potable

Santiago. De los 14 mil pesos que recibe de su pensión como policía, Domingo Antonio Santana Lora destina dos mil semanalmente para comprar agua de camiones, debido a que lleva meses sin que el vital líquido llegue por los grifos.
En esa misma situación se encuentran cientos de familias de barriadas como Cristo Rey, en el sector Pekín, al sur del municipio cabecera de Santiago de los Caballeros, quienes han acudido a las protestas para reclamar una explicación por parte de la Corporación de Acueducto y Alcantarillado de Santiago (Coraasan).
“No es posible que tenga que pagar hasta 1,400 pesos por un servicio que no nos llega. Si gastamos agua que nos la cobre, pero no sin consumirla. Eso es lo que se llama un abuso de poder, el de poner contadores sin darnos una gota de agua”, apunta Santana Lora.
Aunque llegan los camiones que de forma gratuita envía la Coraasan, esto resulta insuficiente para las necesidades de los hogares de dicha barriada.
“El problema de aquí es que están llegando los recibos y tenemos más de un mes y cinco días que no nos llega una gota de agua por las tuberías. Nos pusieren un contador que nunca se ha movido. Yo no voy a pagar un servicio que no me brindan”, dijo Norma Altagracia Gómez, residente en la calle seis de Cristo Rey.
Cuestionamientos
Aunque uno de los argumentos que según los comunitarios ofrece la Coraasan para justificar el déficit de agua potable es la sequía, el nivel registrado a las 07:00 de la mañana del martes en el embalse de Tavera, era de 322.28 metros sobre el nivel del mar, de acuerdo al informe del Comité de Prevención, Mitigación y Repuesta de Santiago.
El caudal de entrada al embalse fue de 39.35 metros cúbicos por segundo y el de salida al río Yaque Del Norte fue de 22.64 metros cúbicos por segundo. Jacobo Espinal Marte se queja de que debe pagar mensualmente 1,014 pesos por un servicio que le ofrecen.
Cuestionan el cobro de tarifa sin dar el servicio
Los residentes en el barrio Cristo Rey, dicen que en algunas calles llevan hasta tres meses sin contar con el agua potable.
Dicen que al parecer el negocio está en el agua de camiones que semanalmente deben comprar para hacer los quehaceres del hogar y bañarse.
A eso se suma el dinero que deben sacar del presupuesto familiar para comprar agua de los botellones.
“A veces llegan los camiones hasta la parte alta, pero a la parte baja no llegan. Estamos pagando un servicio que uno no está consumiendo. Las cocinas están con las losas sucias, debido a que no tenemos ni agua de las llaves, ni de los camiones”, apunta una de las amas de casa entrevistada por el Caribe.
En otras barriadas de Santiago, la situación es igual de crítica.
En el caso de Pablo Núñez, denuncia que deben pagar como tarifa la suma de 800 pesos, por un servicio que no brinda la Coraasan.
MIGUEL PONCE






