
Sánchez Ramírez. El presidente de la Cámara de Comercio y Producción de esta demarcación, Francisco Sánchez, manifestó la preocupación del sector empresarial y social ante el deterioro acelerado y contaminación del agua en la presa Hatillo.
Sánchez calificó la situación actual como una amenaza directa al desarrollo económico y ecológico de la región por lo que exige acción inmediata.
El dirigente empresarial señaló que el estancamiento de las aguas superficiales ha provocado una floración nociva de cianobacterias, lo que se evidencia en el color verde intenso del embalse y la progresiva pérdida de oxígeno.
Uno de los puntos más críticos señalados por Francisco Sánchez es el impacto de la generación eléctrica en el embalse.
Según explicó, la hidroeléctrica de Hatillo solo aporta el 0.8% del sistema nacional, un porcentaje que, a su juicio, no justifica el daño ambiental que se está profundizando.
“Es urgente que las autoridades reprogramen la generación energética en la hidroeléctrica. El sistema actual solo mueve el agua del fondo, manteniendo estancada la superficie donde se concentran las algas. Debemos priorizar el volumen del embalse para que el agua pueda verterse y oxigenarse naturalmente”, afirmó Sánchez.
El presidente de la Cámara de Comercio subrayó que la calidad del agua es el motor de sectores vitales para la provincia y el país como la producción piscícola que está en riesgo de muerte masiva de peces por falta de oxígeno.
En el caso de la agricultura se ve afectada directamente con los sistemas de riego que dependen del río Yuna y el turismo por el deterioro del atractivo visual y ambiental de la zona de Cotuí.
Francisco Sánchez propuso al Gobierno Dominicano la implementación inmediata de sistemas de oxigenación forzada (aireadores y difusores) y una tregua en la turbinación de agua hasta que los niveles de precipitación permitan una renovación del caudal superficial.
“No podemos permitir que el corazón hídrico de nuestra provincia siga agonizando”, concluyó el directivo. Ambientalistas muestran preocupación por la contaminación.
NARCISO ACEVEDO





