
Espaillat. El cambio climático plantea decisiones que tocan de cerca la agricultura, el agua, la producción y la seguridad de las comunidades.
La preocupación surgió durante la celebración del Congreso Ambiental “Espaillat Resiliente”, promovida por el Consejo del Plan Estratégico de Desarrollo de la Provincia Espaillat, Inc. (Pedepe).
La jornada reunió a especialistas, autoridades, representantes de instituciones públicas y gobiernos locales, empresarios, productores, cooperativistas, organizaciones sociales y otros actores de la provincia.
El propósito fue analizar problemas que ya tienen efectos sobre el territorio y discutir qué decisiones pueden contribuir a reducir riesgos y preparar mejor a Espaillat para los próximos años.
Max Puig, vicepresidente ejecutivo del Consejo Nacional para el Cambio Climático y Mercado de Carbono, al abordar el tema: “Cambio climático, agricultura y desarrollo territorial: desafíos para una Espaillat resiliente”, examinó los efectos que las variaciones del clima pueden tener sobre la agricultura y el desarrollo de los territorios.
Uso del territorio
Max Puig califica el cambio climático como un asunto que debe ser considerado al planificar el uso del territorio, las actividades productivas y el aprovechamiento de los recursos naturales.
La seguridad hídrica ocupó otro momento central de la jornada con la presentación “Río Yaque del Norte en cifras: desafíos para la seguridad hídrica y la resiliencia territorial”, a cargo de Julio César Castillo Acevedo, especialista sectorial del Ministerio de la Presidencia, y José Gabriel Monestina Recio, técnico socioeconómico del Gabinete del Sector Agua del Ministerio de la Presidencia.
Los expositores presentaron datos que muestran la dimensión del sistema hídrico analizado: aproximadamente 7,789 kilómetros cuadrados de superficie, equivalentes al 16.6 % del territorio nacional, una población de 1,834,989 habitantes y una precipitación media de alrededor de 1,200 milímetros.
La presentación también llevó la discusión hacia la seguridad hídrica como un componente del desarrollo. El agua no solo responde a una necesidad de consumo humano; también interviene en la producción, la agricultura, el saneamiento, la actividad económica y las posibilidades de crecimiento de las comunidades.
El intercambio permitió llevar los temas tratados durante las conferencias a preguntas directamente relacionadas con Espaillat: cómo prepararse ante los riesgos, y qué papel corresponde a las instituciones y gobiernos locales, cómo involucrar a las comunidades y de qué manera incorporar las condiciones ambientales a las decisiones sobre el territorio.
El congreso abordó dos asuntos estrechamente relacionados con el desarrollo provincia.
Plantean nececesidad de abordar tema ambiente
Durante la jornada quedó planteada la necesidad de que los temas ambientales sean considerados junto con las prioridades económicas y sociales de la provincia, especialmente cuando se toman decisiones que tendrán efectos durante los próximos años.
Los datos sobre el agua, las advertencias relacionadas con el cambio climático y las discusiones sobre gestión del riesgo ofrecen elementos que pueden ser considerados al momento de definir proyectos, prioridades y decisiones para el territorio.
MIGUEL PONCE









