Juan Luis Guerra recibe reconocimiento de la FAO por la canción “Ojalá que llueva café”


El organismo distinguió en Roma al cantautor dominicano por “su canto universal de esperanza, dignidad y prosperidad rural”
ROMA.- La imagen que Juan Luis Guerra convirtió hace más de tres décadas en canción -que del cielo cayera café sobre el campo- volvió el viernes a su punto de origen simbólico: la tierra, los agricultores y el sueño de que producir alimentos sea también una vía hacia una vida digna.
La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) reconoció al cantautor dominicano por “Ojalá que llueva café”, una de las composiciones más emblemáticas de su carrera, durante las actividades de cierre del Foro Mundial de la Alimentación 2026, celebrado en la sede del organismo en Roma. La distinción coincidió con el Día Mundial de la Alimentación, que este año se desarrolla bajo el lema “Innovar hoy para nutrir mañana” y pone el foco en la innovación como herramienta para garantizar alimentos suficientes, seguros, diversos y nutritivos.
El homenaje tuvo una marcada presencia dominicana. Junto a Guerra estuvieron el presidente Luis Abinader, el director general de la FAO, Qu Dongyu, y el economista jefe de la organización, Máximo Torero. La agenda oficial de la Presidencia dominicana había adelantado que Guerra sería reconocido por la obra y que Maridalia Hernández tendría una participación artística en la clausura. La ceremonia transmitida desde Roma confirmó la entrega del reconocimiento al músico.
Himno de esperanza
Fue precisamente Máximo Torero quien puso palabras al vínculo entre aquella canción escrita en los años ochenta y el desafío contemporáneo de garantizar alimentos para todos. Al presentar al artista, recordó su propia relación con la música desde la infancia y planteó una idea que sirvió de hilo conductor para el homenaje: la ciencia permite transformar la realidad, mientras el arte ayuda a recordar las razones por las cuales vale la pena hacerlo.
“Ojalá que llueva café” consigue ambas cosas a su manera: hace bailar, pero también obliga a pensar en las familias campesinas, la producción, los alimentos y las expectativas de quienes trabajan la tierra” señaló el economista jefe de la FAO, recordando relató que la inspiración de la canción surgió de una visita de Guerra a Santiago de los Caballeros, donde conoció al estudioso del folclore campesino Tim Pichardo. Allí encontró entre poemas y expresiones de la vida rural aquella imagen sencilla y poderosa: el deseo de que lloviera café.
“Pero detrás de aquella lluvia imaginada no había solamente café. Había una aspiración mucho más amplia: que la tierra produjera, que el agricultor pudiera prosperar, que las familias tuvieran comida y que los niños no se fueran a dormir con hambre”, remató Torero.
La pertinencia de ese mensaje queda reflejada en los propios datos de Naciones Unidas. El informe mundial sobre seguridad alimentaria de 2026 estima que 645 millones de personas padecieron hambre en 2025, equivalentes al 7.8 % de la población mundial. Aunque fue el tercer año consecutivo de reducción, la FAO advierte que los avances continúan siendo frágiles y desiguales. Cerca de 2,100 millones de personas sufrieron inseguridad alimentaria moderada o grave, mientras unos 2,700 millones no podían costear una dieta saludable.
Por eso, el reconocimiento adquirió una dimensión que fue más allá de la trayectoria musical del artista. “Juan Luis nos ha ayudado a imaginar un mundo sin hambre”, expresó Torero. “La tarea de la FAO, agregó en esencia, es utilizar la ciencia, el conocimiento, la innovación y la solidaridad para convertir esa aspiración en resultados”.

Una canción que trascendió su época
Visiblemente agradecido, Guerra recibió la distinción recordando que aquello que comenzó como una metáfora encontrada en Santiago terminó convirtiéndose en un mensaje que trascendió las fronteras dominicanas, transformándose en “un canto de alegría y esperanza” capaz de unir a pueblos de América Latina y otras partes del mundo. Vinculó además esa esperanza con la posibilidad de erradicar el hambre y, fiel al carácter religioso que ha marcado una parte importante de su trayectoria, atribuyó a su fe la capacidad de imaginar ese mundo mejor.
El músico agradeció a su esposa Nora, a su equipo, sus amigos y su familia de 4:40, antes de concluir evocando nuevamente las imágenes agrícolas de la composición: un mundo de productos nacidos de la tierra en el que, desde luego, siguiera lloviendo café. El homenaje cerró con una presentación de Maridalia Hernández, que aportó el componente artístico de ese cierre con una interpretación de la obra homenajeada.
Ojalá que llueva café, del álbum homónimo publicado en 1989, representó uno de los grandes puntos de inflexión en la internacionalización de Guerra y 4:40. La canción terminó convirtiéndose en uno de los títulos más identificables del repertorio del músico dominicano y extendió mucho más allá de República Dominicana una mirada poética sobre el campo y sus necesidades.
La trayectoria posterior de Guerra confirmó esa dimensión internacional. La Academia de la Grabación registra tres premios Grammy a su nombre, mientras la organización de los Latin Grammy destacó en 2024 que acumulaba 28 gramófonos latinos y que en 2007 fue distinguido como Persona del Año por la Academia Latina de la Grabación.
Pero la FAO no lo reconoció esta vez por una cifra de ventas, un premio discográfico o el alcance comercial de su carrera, sino por la capacidad de darle lenguaje musical a un anhelo rural. Torero resumió ese valor señalando que la obra puso voz a millones de personas que trabajan la tierra y esperan un futuro mejor. “La convirtió en un mensaje de esperanza, dignidad y justicia y en un recordatorio de que detrás de cada alimento existen personas, familias, agricultores e historias”, señaló.
Celebración dominicana dentro de la FAO
El momento tuvo además una coincidencia particularmente simbólica para República Dominicana: la misma semana en que Guerra era homenajeado por una canción asociada al campo y al deseo de abundancia alimentaria, el país participaba en Roma como una de las naciones destacadas por sus avances contra el hambre.
La FAO confirmó en julio que República Dominicana había logrado situar la prevalencia de la subalimentación por debajo del 2.5 %, el umbral estadístico que el organismo utiliza para identificar niveles muy bajos de hambre y que permitió al país salir del denominado Mapa del Hambre.
El logro fue uno de los ejes del discurso pronunciado por Abinader durante el Foro Mundial de la Alimentación. En las palabras preparadas para su intervención, el mandatario señaló que el país redujo la prevalencia de la subalimentación desde 21.3 % en 2006 hasta menos de 2.5 % en 2025 y afirmó que haber contribuido a esa transformación constituiría uno de los mayores orgullos de su paso por la Presidencia. La propia FAO había elogiado esta semana las políticas sostenidas de respaldo a productores, protección social e ingresos que contribuyeron al resultado.
NELSON RODRIGUEZ








