
POR VINICIO CASTILLO SEMAN.- Al acercarse la fecha de elegir quiénes serán los nuevos integrantes de la Suprema Corte de Justicia y quién será su nuevo Presidente, aumentan las expectativas y las presiones de grupos de diversos linajes que quieren influir en dicho proceso, sin estar en el Consejo Nacional de la Magistratura (CNM), órgano constitucional que está facultado para ello.
Se percibe un abejoneo y una campaña de presión mediática para ponerle al Pte. Luis Abinader una especie de camisa de fuerza para que el nuevo presidente de la SCJ tenga que ser necesariamente un juez de carrera. Algunos de los que están en eso están pujando por sus propios candidatos sin ninguna autoridad para ello.
Tienen sus candidatos preferidos y entienden que presionando públicamente se descartaría cualquier opción que no fuera de carrera.
La verdad hay que decirla. La cuota de los jueces de carrera, a la hora del CNM elegir sus nuevos miembros, está garantizada en la Constitución. 75 % deben ser jueces de carrera y un 25 % pueden no serlo. En ninguna parte de la Carta Magna se consigna que el presidente de la Suprema Corte de Justicia debe ser de carrera, puede serlo o no. El CNM tiene esa libertad y responsabilidad.
Si nos vamos a la historia el hecho de haber escogido abogados y no jueces para elegir altas cortes señalados por los distintos presidentes, no han sido experiencias traumáticas o lesivas institucionalmente.
El caso del Prof. Subero, del Dr. Milton Ray, del Dr. Mariano Germán, del actual presidente Luis Henry Molina, ninguno era juez de carrera. Y todos han merecido y merecen reconocimiento de la sociedad y de la clase jurídica de RD.
No digo con lo anterior que un juez de carrera no lo podría hacer bien, pero creo que el Presidente debe tener el derecho de proponer al presidente de la SCJ, como lo hicieron los pasados presidentes, y como se hace en muchas partes del mundo.
La gran responsabilidad del Presidente, en caso de ejercer ese derecho, es que a quien proponga y salga electo con el paso de su periodo de 7 años salga con el reconocimiento de gestión al frente del poder judicial en alto con logros institucionales tangibles.
Culmino este artículo exhortando al Pte. Abinader no dejarse presionar de ningún sector y que ejerza la autoridad y derecho legítimo que tiene de proponer al nuevo presidente de la Suprema Corte de Justicia. No hacerlo es dejar que otros sectores e intereses ejerzan ese poder que a él le corresponde por la legitimidad de que está investida su autoridad.









