Se cumple este año tres décadas del asesinato del niño José Llenas Aybar

El homicida, Mario José Redondo Llenas, saldrá en libertad el próximo 5 de mayo
SANTO DOMINGO.- En mayo de 2026 se cumplirán 30 años del asesinato del niño José Rafael Llenas Aybar, un caso que dejó una huella imborrable en la conciencia nacional, no solo por la brutalidad del crimen y el vínculo familiar entre los involucrados, también por la serie de conjeturas y versiones colaterales que salieron a relucir.
Con un supuesto plan de secuestro para exigir unos diez millones de pesos como rescate, el viernes 3 de mayo de 1996, Mario José Redondo Llenas y Juan Manuel Moliné Rodríguez, de 19 y 18 años respectivamente, sacaron de su residencia al niño José Rafael Llenas Aybar, bajo la excusa de llevarlo a una exhibición de motores en un supermercado de la capital dominicana.
Según relató la madre del menor, Ileana Aybar Nadal, al tratarse de su primo Mario José Redondo Llenas, quien residía frente a su vivienda, y tomando en cuenta que el niño era aficionado a los motores, concedió el permiso con la única condición de que regresara a casa antes de las cinco de la tarde. Sin embargo, el niño nunca volvió. Por el contrario, la madre recibió una llamada de Redondo Llenas informándole que lo había dejado en la conocida plaza La Bolera junto a unos amigos.
La versión levantó sospechas, ya que no era costumbre del niño salir solo. La madre salió a buscarlo y comprobó que no se encontraba en el lugar indicado y que la supuesta exhibición de motores nunca se realizó. A partir de ese momento se inició una búsqueda incesante, en la que incluso participó Redondo Llenas, quien además acudió junto a su tío a interponer la denuncia por desaparición.
“Yo sé que amigos, relacionados y personas con la sensibilidad social se integraron a la búsqueda. Recuerdo que en la ciudad hubo una especie de toque de queda, porque todo el mundo recogió sus niños ante la noticia de la desaparición”, compartió el abogado de la familia Llenas Aybar, Luis Miguel Pereyra.
La angustia familiar y social concluyó en las primeras horas del sábado 4 de mayo, cuando los esposos Feliciano Martínez y Ramona Reyes notificaron a la Policía Nacional tras avistar el cadáver de un infante en el arroyo Lebrón, en el kilómetro 24 de la autopista Duarte. El levantamiento del cuerpo confirmó que se trataba de José Rafael Llenas Aybar.
El crimen y la pista que llevó a los responsables
El descubrimiento del cadáver de Llenas Aybar reveló un cruel homicidio, el niño se encontraba envuelto en cinta adhesiva, su espalda presentaba 33 estocadas y su cuello una incisión mortal.
Junto al cadáver fue hallado un fragmento de cuaderno con el número telefónico de Kimberlyn Caldas Giráldez, quien al ser interrogada sobre su relación con el menor indicó ser novia de Moliné Rodríguez, quien era amigo de Redondo Llenas (primo del niño).
Para el 5 de mayo de 1996 ambos fueron detenidos y confesaron, ante atónicos miembros de la prensa, en el Palacio de la Policía Nacional la comisión del hecho.
Moliné Rodríguez narró que el plan consistía en secuestrar al menor para exigir un rescate de 10 millones de pesos y que utilizaron un vehículo Honda Accord color verde de su propiedad. Que, en ruta hacia Jarabacoa —donde supuestamente mantendrían al niño retenido por una semana—, el menor se puso nervioso, por lo que decidieron atarlo con cinta adhesiva y colocarlo en el baúl del vehículo.
“Él le dijo al niño que se bajara del carro y le dijo que él tenía que amarrarlo. Le dijo que él no lo quería hacer, pero que tenía que hacerlo. El niño en ningún momento sabía lo que estaba pasando y, por lo tanto, accedió completamente y no se opuso (…) él apuñaló el niño en la espalda muchas veces, repetidas veces. Después le clavó el cuchillo. La punta del cuchillo, al niño, se la clavó en la nuca”, estableció Moliné Rodríguez.
Mientras que Redondo Llenas relató: “Parqueamos al lado de un arroyo y abrimos el baúl, habiendo abierto el baúl, no lo pensamos más y procedimos a matarlo”.
El motivo del crimen
De acuerdo con la versión inicial de Redondo Llenas, el crimen habría tenido su origen en un resentimiento familiar, al considerar que su tío, padre de la víctima, había engañado a su madre en la repartición de unas propiedades heredadas.
Con el paso del tiempo, Redondo Llenas varió su declaración, asegurando que el secuestro y asesinato fueron planificados por Luis Palmas, esposo de la entonces embajadora argentina en Santo Domingo, Teresa Meccia, y por su hijo Martín. Alegó que mantenía una relación de amistad con este último desde el colegio y que dicha relación lo llevó a visitar en varias ocasiones la residencia de la familia Palmas Meccia y a involucrarse en supuestos negocios ilícitos.
En sede judicial, Redondo Llenas afirmó haber acompañado a Luis Palmas en el tráfico de 250 kilos de drogas, haber presenciado un homicidio en una finca propiedad de la familia y denunció haber sido víctima de agresión sexual. Estas declaraciones fueron ampliamente difundidas, aunque no derivaron en consecuencia penales para los referidos extranjeros.
Después de 30 años, el abogado Francisco Hernández Brito, parte de la barra de defensa de Redondo Llenas que estuvo liderada por el Dr. Artagnán Pérez Méndez, precisa: “Las cosas no salieron como se planificaron. Mario José dijo que estuvieron con el niño en la finca de Manoguayabo de la familia Palmas Meccia y que la indicación era que debían matar el niño si aparecía el 666 en un bíper que le entregaron, por eso cuando él vio ese código decide hacer lo que hizo”.
En contraposición, el abogado Luis Miguel Pereyra, al recordar el caso, cuenta: “Ninguna evidencia colocó al señor Luis Palmas en la escena del crimen, ni que tuviese ninguna participación. Incluso Moliné declaró en varias ocasiones que él nunca supo de los Palmas. Los Palmas es un chivo expiatorio que inventa la defensa para tratar de diluir la responsabilidad de Mario Redondo y un mecanismo de chantaje y presión que utilizó contra los argentinos para tratar que ellos, con su alegada influencia política, le resolvieran el problema”, sostuvo.
El proceso judicial
Con las detenciones de Redondo Llenas y Moliné Rodríguez comenzó un proceso judicial que se extendió por una década. Inicialmente, ambos imputados fueron enviados a prisión preventiva. Ocho meses después, se dictó providencia calificativa en su contra, conforme al Código de Procedimiento Criminal. El 18 de septiembre de 1998, la Sexta Sala Penal del Distrito Nacional condenó a ambos a 30 años de prisión.
La sentencia fue recurrida ante la Corte de Apelación, cuya Primera Sala dictó, el 15 de octubre de 2002, una nueva decisión: 30 años de prisión para Redondo Llenas y 20 años para Moliné Rodríguez. Posteriormente, la Suprema Corte de Justicia confirmó las condenas, y las hizo irrevocables.
Las acciones judiciales continuaron. Moliné Rodríguez solicitó libertad condicional en 2007 y 2010, sin éxito. Redondo Llenas hizo lo propio en noviembre de 2013, pero la jueza de Ejecución de la Pena de San Pedro de Macorís, Altagracia Esther Mejía, rechazó la solicitud al considerar que el condenado no mostraba arrepentimiento y que la sociedad dominicana seguía marcada por el crimen.
Tras cumplir íntegramente los 20 años de su condena, Moliné Rodríguez fue liberado, el 5 de mayo de 2016, un hecho que acaparó la atención del país y que concluyó con las declaraciones de arrepentimiento del exconvicto al llegar a su residencia.
“Quiero pedirle perdón, una vez más, a la familia del niño. Yo quiero pedirle perdón a la sociedad, porque yo actué de una manera equivocada, en una época en que yo era un adolescente y mi falta de experiencia me traicionó”, declaró Moliné Rodríguez a la prensa en ese momento.

Homicida saldrá en libertad
Este próximo 5 de mayo la justicia dominicana deberá poner en libertad a Mario José Redondo Llenas, tras cumplir los 30 años de prisión impuestos. Según uno de sus abogados, saldrá de prisión “un hombre transformado”.
“Es bueno que se sepa que cuando ese muchacho fue a prisión sus padres le aseguraron que todos los meses un sacerdote fuera a orar con él. Pero no solo eso, durante esos primeros años de su prisión iba un psicólogo a darle terapias. Mario José ha hecho licenciaturas, maestrías y estando en la cárcel procreó una familia, porque su novia nunca lo abandonó”, contó Hernández Brito.
Mientras que el abogado de la familia de la víctima, Luis Miguel Pereyra advierte: “Mario José fue diagnosticado como un psicópata y en medio del caso yo estudié mucho esa condición, conversé con los médicos y consulté bastante literatura y ese tipo de pacientes o enfermos eso no se curan, con la edad los rasgos más floridos solo se atenúan”.
Con la liberación de Redondo Llenas se espera que el caso llegue formalmente a su fin en términos judiciales. Sin embargo, la herida moral provocada por el asesinato de un niño inocente permanece abierta en la sociedad dominicana, por la traición a la confianza familiar, el atentado contra la infancia y la evidencia de ambición, falta de empatía y desprecio por la vida. Todo ello, agravado por la falta de garantías de que los exconvictos no volverán a lacerar la sociedad.





