
POR HECTOR RODRIGUEZ PIMENTEL.- La presa de Hatillo, el mayor embalse del país y fuente de agua para 16 acueductos del Bajo Yuna, lleva seis meses teñida de verde. Desde diciembre 2025 el Ministerio de Medio Ambiente investiga la floración de algas que cambió el color del agua.
Hoy es 12 de Mayo del 2026 y aún no hay informe final ni plan de remediación de ese importante depósito de agua.
Mientras tanto, estudios independientes ya confirmaron lo que los pescadores de Cotuí ven a diario: que Hatillo está contaminada con metales pesados, bacterias fecales y toxinas de cianobacterias.
Historia del caso

En diciembre del 2025, Medio Ambiente inicia una investigación sobre las causas de la contaminación, tras recibir denuncias por la coloración verde. Informa que se trata de cianobacterias Microcystis, comunes en lagos tropicales durante épocas de sequía y promete hacer análisis de nutrientes.
En Enero del 2026, el Instituto de Microbiología de la UASD y el Laboratorio Franja publican el resultados de sus análisis y dicen que las aguas de Hatillo tienen níquel, cromo y manganeso hasta 15 veces por encima de la norma, además de Escherichia coli y microcistinas. Estos datos fueron presentados por el senador de Sánchez Ramírez, Ricardo de los Santos, presidente del Senado de la República.
Un mes después de que el senador diera a conocer ese informe, en febrero del 2026, el diario El Día publicó: “La presa de Hatillo, no muere, la matan la Barrick y la indiferencia del Ministerio de Medio Ambiente”.
La Academia de Ciencias señala cuatro causas de la contaminación, a saber los fertilizantes y la materia orgánica provenientes de los sembradíos de los alrededores, la sequía y los “vertidos provenientes de las operaciones mineras del área”.
En Marzo 2026, organizaciones comunitarias de Cotuí hacen una vigilia vestidos de negro y anuncian la “Marcha por la Vida”, dando 30 días al Gobierno para sanear Hatillo, al tiempo que acusan de la contaminación a Barrick Pueblo Viejo, Falcondo y Cerro Maimón.
A principios de este mes de mayo 2026, Medio Ambiente informa que “sigue a la espera de los análisis finales sobre nutrientes”. Dice que amplió el radio del estudio hasta la hidroeléctrica Pinalito.
Hasta ahora seguimos sin diagnóstico definitivo ni soluciones
Sin esperar los prometidos y retardados estudios de Medio Ambiente, ya se sabe que en las aguas de Hatillo hay metales pesados propios de minería, además el estudio de la UASD encontró cianuro, níquel, cromo y sulfatos y la Academia de Ciencias advirtió en 2015 que Barrick Pueblo Viejo devuelve agua cargada de metales pesados por el Arroyo Margajita.
Riesgo humano: Se detectó Microcystis sp., capaz de producir microcistinas, toxinas que dañan hígado y sistema nervioso. También E. coli de descargas fecales, los cuales ponen en riesgo de contaminación 16 acueductos que Hatillo abastece de agua en el Bajo Yuna.
Mientras tanto Barrick anuncia que “Esperamos la voz oficial para de Medio Ambiente colaborar “en lo que sea necesario”.

Giselle Valera, presidenta de Barrick Pueblo Viejo desde junio 2025, anunció en Cotuí su disposición para colaborar con el Gobierno en la solución de los problemas de Hatillo. Pero aclaró que esperan el diagnóstico oficial.
La minera se desliga de la contaminación, afirma que trata el agua antes de descargarla al Margajita y que cumple estándares internacionales IFC 2007. Recuerda que invirtió USD $75 millones remediando pasivos de Rosario Dominicana y donó USD $323,300 al INDRHI en 2025 para reparar compuertas de los canales de riego de Hatillo.
Las comunidades no le creen. El padre Rogelio Cruz denunció que Barrick suple agua en camiones cisterna a Las Lagunas, Tocoa y La Cueva porque los ríos del entorno desaparecieron o están contaminados.
La Academia de Ciencias identifica tres mineras: Barrick, Falcondo y Cerro Maimón, cuyos residuos llegan por los ríos Yuna y Sin. Se suma la agricultura intensiva en Tireo, fertilizantes arrastrados por lluvias atípicas de 50 años en 2025. Y las aguas residuales sin tratar de poblados cercanos.
Pero solo una fuente toma agua de Hatillo para devolverla: Barrick Pueblo Viejo usa grandes volúmenes del embalse en el proceso de oro y plata.
La tardanza del ministerio de Medio Ambiente indigna: seis meses para analizar algas. En 2010 murieron miles de tilapias en Hatillo. Barrick se desligó, Medio Ambiente nunca informó las causas. Dieciséis años después, el patrón se repite: verde en el agua, estudios privados que confirman tóxicos, y el Ministerio “esperando análisis”.
Mientras, el plazo de 30 días que dieron las organizaciones de Cotuí ya venció. La “Marcha por la Vida” del 22 de marzo recorrió desde el Parque Duarte hasta la presa. Exigían un plan inmediato.
Olmedo Caba, director del INDRHI, se reunió el 1 de septiembre 2025 con Giselle Valera para revisar obras hidráulicas de Barrick, incluida la nueva presa de colas El Naranjo, y de Hatillo, ni una línea de acción concreta.
Hatillo forma parte del Sistema Nacional de Áreas Protegidas, dentro del Parque Nacional Aniana Vargas. La Ley 64-00 obliga a Medio Ambiente a proteger, vigilar y gestionar los recursos hídricos. También debe hacer cumplir el Reglamento Sanitario Internacional en embalses que suplen acueductos.
Hoy, con clorofila elevada, metales pesados y cianobacterias, ninguno de esos mandatos se cumple.
Se impone preguntarse, si universidades y laboratorios ya midieron en enero los contaminantes, ¿por qué Medio Ambiente aún no concluye?
Parecería que determinar responsabilidades entre minería, agricultura y aguas residuales implica decisiones políticas de coraje. Pero Mientras se define, Hatillo sigue verde.
El ministro Paíno Henríquez reiteró al inicio de mayo que continuará el “seguimiento estricto”. Las comunidades de Sánchez Ramírez responden que seguimiento no es solución. Y que el agua que toman, con la que riegan el arroz, no espera por burocracia.





