Opinión

Impunidad triunfó en Calamar

POR VINICIO CASTILLO SEMAN.- El expediente Calamar por corrupción de 19 mil millones instrumentado por el Ministerio Público contra tres de los principales funcionarios del gobierno de Danilo Medina, fue fallado el pasado viernes por la Jueza de Instrucción que lo conoció en la fase preliminar, favoreciendo a dos ex Ministros, Gonzalo Castillo y José Ramón Peralta, lo que significa un gran revés para la denominada lucha contra la corrupción.

La sentencia de la Jueza adolece de fallas jurídicas y procesales, que ha llevado al Mag. Wilson Camacho a anunciar será apelado.

Contra Gonzalo Castillo existe una acusación de haber recibido miles de millones de pesos en efectivo, trasladados en camiones del Banco de Reservas, producto de acciones dolosas contra el Estado que se describen en el expediente. Tres testigos, encabezados por Ramòn Emiliio Jiménez Collins, acusan a Gonzalo, incluyendo confesiones con devolución de miles de millones. Esos testimonios incriminatorios coinciden con los hechos de que esas sumas multimillonarias salieron del Banco de Reservas, con la descripción de a dónde fueron llevadas.

Esos testimonios fueron aceptados como pruebas del proceso por la Magistrada de Instrucción, quien al dar su sentencia viernes estaba obligada a tomarlas en cuenta y a las que, al decir del Mag. Camacho, ni se refirió.

En la historia de la corrupción nunca había ocurrido un hecho tan escandaloso de traslado en camiones de esa cantidad en efectivo, que sólo era posible si existía una orden superior al más alto nivel que la autorizara. Era al juez de fondo en un juicio oral, público y contradictorio, al que le correspondía juzgar la inocencia o no de los favorecidos con un No ha lugar. Igual pasó con el testimonio del ex director OISOE, Pagán, contra el Ministro Peralta. Admitido su testimonio como prueba a cargo de la acusación, le tocaba al juez de fondo decidir.

El juez de instrucción es de filtro y admite previamente, o rechaza, la incorporación de pruebas; pero éstas, una vez admitidas, si son suficientes o no para condenar, le toca al juez de fondo.

Hay sectores que han aprovechado esta oportunidad para culpar a los Magistrados Jenny Berenice y Camacho, por una supuesta mala instrumentación de la acusación, lo que considero injusto. Ellos hicieron su trabajo.

El mensaje social es terrible: De impunidad. Tampoco el pueblo cree que el ex Ministro de Hacienda, Donald Guerrero, será condenado más adelante y es posible que los únicos condenados de ese expediente sean chivos expiatorios y funcionarios subalternos, que se desviaron por orden superior, sin que los que dieran esta orden estuvieran siquiera en el expediente.

Nuestro pueblo tiene mucho instinto y tiene motivos para sospechar que detrás de la impunidad hay otros poderosos intereses oscuros que algún día no lejano serán identificados y se sabrán en detalles. De la gran expectativa que el pueblo tuvo de que por fin se castigaría la corrupción, como ha pasado en muchos otros expedientes, sólo queda el desengaño, la impotencia y frustración popular con el Caso Calamar.

Redacción

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