El director de la Policía se despide con mensajes que golpean como macanazos

SANTO DOMINGO.- El mayor general Rafael Ernesto Rodríguez García asumió ayer la Dirección General de la Policía Nacional, un día después de que el presidente Luis Abinader dispusiera la salida del ahora mayor general retirado Andrés Modesto Cruz Cruz, quien permaneció apenas seis meses al frente de la institución.
El cambio de mando tuvo como telón de fondo un mensaje contundente por el director saliente, quién llamó a los policías a mantenerse firmes en sus principios y a no permitir que actuar correctamente sea visto como una debilidad.
«No dejen de luchar por lo correcto, aunque les cueste el puesto. La integridad requiere carácter«, expresó durante su discurso de despedida en el traspaso del cargo presidido por la ministra de interior y Policía, Faride Raful.
La elección de esas palabras adquirió otra dimensión ante la incógnita sobre las razones de su desvinculación.
También les dijo: «Sean fuertes preservando sus principios éticos y morales. No dejen de luchar por lo correcto aunque les cueste el puesto. La integridad requiere carácter«.
Cruz Cruz sostuvo que la conducta de un servidor público se mide especialmente en aquellos momentos en los que no existe supervisión.
«Hacer lo correcto cuando nadie está mirando es precisamente lo que define a un verdadero servidor público«, afirmó.
Abogó por oportunidades para agentes
Cruz Cruz planteó que dentro de la Policía deben crearse oportunidades para los agentes que cumplen correctamente sus funciones y, al mismo tiempo, mantenerse una posición firme frente a quienes incurran en actuaciones contrarias a la ley.
- Indicó que los buenos policías deben tener posibilidades de crecer y que quienes honran el uniforme deben ser reconocidos.
En sentido contrario, advirtió que quienes se aparten de la legalidad deben saber que «la institución no puede tolerar conductas que lesionen la credibilidad».
¿Por qué su destitución?
Aunque el decreto 558-26 no explica el motivo de la destitución, el corto tiempo de Cruz Cruz al frente de la Policía estuvo acompañado de episodios que pusieron a prueba su capacidad ante una entidad sometida a una intensa presión pública.
Personas conocedoras del sistema interno de la institución señalaron que Cruz Cruz habría intentado dirigir con una línea recta y cerrada, pero esa misma raya habría terminado creando distancia con parte de la jerarquía que estaba llamado a conducir.
Según esta lectura, la dificultad no habría estado en la falta de autoridad, sino en la forma de ejercerla.
Su intención de marcar una línea habría chocado con los códigos, relaciones y formas de funcionamiento de una organización altamente escalonada, al tiempo que habría reducido los espacios de interlocución necesarios.
A esto se atribuyen también dificultades para recibir y procesar la asesoría que requería el cargo.
La falta de un engranaje suficientemente articulado alrededor del director habría presuntamente complicado el manejo de situaciones que exigían no solo una respuesta operativa, sino también una estrategia de comunicación y una lectura política de las circunstancias.
Entre los hechos que aparecen en las conversaciones está el ocurrido recientemente en Navarrete.
Durante una huelga de 48 horas, Cruz Cruz se encontraba en el municipio cuando se escucharon detonaciones mientras su caravana se desplazaba por las inmediaciones de la Zona Franca. Aunque la Policía negó que los disparos estuvieran dirigidos contra el director, el incidente volvió a colocar a la institución bajo presión.
A este se suman el fallecimiento de un ciudadano bajo custodia policial en San Cristóbal y la investigación por la presunta desaparición de paquetes de droga incautados en Haina.
ANA AYBAR-DIARIO LIBRE






