Francomacorisanos piden concretar apoyo a Ley Ecoturística

San Francisco de Macorís. La promulgación de la Ley número 8-23 que declara a la provincia Duarte como eco turística y que el 31 de enero de 2023 fue recibida con júbilo y esperanza, tres años después no se ha traducido en ejecución.
El documento, firmado por el Ejecutivo, prometía transformar la región en un polo de desarrollo sostenible, inyectando recursos y estructurando una plataforma que pondría en el mapa mundial nuestras riquezas naturales.
Sin embargo, a más de tres años de aquel anuncio, la realidad es drásticamente distinta: la ley parece haberse convertido en letra muerta.
La lucha por esta declaratoria no es nueva. Sus cimientos fueron levantados por el esfuerzo de pasados congresistas como Juan Comprés y Amílcar Romero, quienes visualizaron el potencial virgen de nuestras tierras.
Tras años de estancamiento, el proyecto fue retomado y finalmente impulsado por el actual senador Franklin Romero, pero, el éxito legislativo no se ha traducido en ejecución.
Plan de desarrollo
Al día de hoy, la provincia Duarte carece de una plataforma de desarrollo visible.
No existen los diseños de rutas, no hay señales turísticas, ni se percibe el despliegue de los fondos que, por ley, deberían estar impulsando el Consejo de Desarrollo Ecoturístico.
Uno de los puntos más críticos que evidencia la parálisis institucional es el estado de la conexión terrestre entre Naranjo Dulce y Río San Juan. Esta obra no es solo un camino vecinal; es la columna vertebral que debería unir estratégicamente al Nordeste.
Su culminación conectaría de forma directa a la provincia Duarte con María Trinidad Sánchez y Samaná.
Desarrollo Económico: Facilitaría el flujo de turistas y el transporte de productos agrícolas, integrando la montaña con la costa.
A pesar de ser una zona con un potencial ecoturístico incalculable, la falta de una infraestructura vial adecuada mantiene a estas comunidades en el aislamiento, contradiciendo el espíritu de la Ley 8-23.
Mientras otras provincias ecoturísticas avanzan con oficinas de promoción y proyectos de infraestructura, en la provincia Duarte el desarrollo se siente ausente en lo relacionado con ese proyecto, no así en el desarrollo comercial donde se observa un sector de la construcción totalmente activo.
Los ciudadanos y los sectores productivos se preguntan: ¿Dónde están los planes de diseño que vendrían a darle fuerza al proyecto? La ley otorga el marco legal, pero la burocracia y la aparente falta de seguimiento operativo han impedido que el ecoturismo pase de los papeles a las montañas.
NARCISO ACEVEDO





