¿Por qué se ven ahora más aves en la ciudad?

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No, no tiene que ver la quietud que reinó en la ciudad durante los primeros meses de la pandemia del coronavirus.

El ‘regreso’ de las aves a las zonas urbanas del Gran Santo Domingo le debe mucho al Jardín Botánico Nacional (JBN).

¿De qué forma? Gracias a las propuestas de arbolado urbano que promueve la institución desde hace más de 20 años y cuyos resultados ahora pueden percibirse. 

Brígido Peguero, encargado del departamento de Botánica de JBN, recuerda que en la capital no se plantaban árboles de especies nativas ni endémicas. 

“Decían que eran plantas del monte”, explicó durante su participación en el Encuentro Verde de Listín Diario.

“Solo se sembraban la palma real, que era el símbolo del partido de Trujillo; y después la palma cana, como las del malecón, que por cierto están ahí desde 1930 y pico, muy pocas han sido sustituidas. Son longevas, han aguantado todo: el humo, el plomo, el monóxido y el embate de los ciclones”.

También solían sembrarse caoba, Swietenia mahagoni; roble, Catalpa longissima y yarey, Copernicia berteroana.

En un estudio realizado en 2012 por Peguero y el también biólogo botánico Ricardo García (publicado en la revista científica Moscosoa), fueron identificadas 151 especies (entre nativas y endémicas) cultivadas en la Zona Metropolitana, exceptuando el Botánico.

Hoy podría haber más de 200, dijo el biólogo e investigador, y se debe a que las recomendaciones del JBN sobre el arbolado urbano han sido tomadas en cuenta.

Parte de esas recomendaciones, que se hicieron insistentes a partir de la década de los 90, incluyen la siembra de árboles y arbustos que atraen a las aves y a especies polinizadoras. 

«Entiendo que la arborización de la ciudad con nuestras plantas endémicas y nativas ha sido un factor importantísimo para que vengan aves a la ciudad –expresó Peguero-. También aquí se sienten más tranquilas que en el monte. Se han ido adaptando porque no las matan (en el campo las cazan) y por eso la población ha aumentado».

Así, ya no sorprende encontrarse en la ciudad con muchos ejemplares de penda, Citharexylum fruticosum;  guayacán, Guaiacum officinale; uva de playa, Coccoloba uvifera; cabrita, Bunchosia glandulosa; avellano criollo, Cordia sebestena; mara, Calophyllum calaba; roblillo, Tabebuia berterii y almácigo, Bursera simaruba.

De las ornamentales, las personas solicitan cada vez más en los viveros especies que atraen a mariposas, colibríes y abejas como doña sanica, Lantana cámara; y bazunuco, Hamelia patens.
Siguen dominando las plantas introducidas, alertó Peguero, pero el cambio se está dando poco a poco a medida que aumenta la conciencia ciudadana y los programas de arborización.

«Hay que decir la verdad y nosotros hemos avanzado en eso, porque la primera intención de los muchachos antes era tirarles una piedra a los pajaritos, sin saber qué iba a hacer con una cigüita así, pequeñísima».

¿Ayuda?
El JBN brinda asesoría a los ayuntamientos, centros turísticos, instituciones y asociaciones ecologistas que solicitan sus servicios.

“Insistimos sobre todo en la necesidad de que no se extraigan las plantas del medio silvestre”, señaló Peguero. E insisten, también, en que se ponga más atención a las especies invasoras.

“Provocan mucho daño, incluso  a la salud humana. Aunque mucha gente lo niega, las invasoras son la segunda causa de amenaza de extinción de plantas en el mundo, después de la destrucción de hábitats”.

El biólogo, con especialidad en Botánica en las áreas de taxonomía, ecología vegetal, florística y etnobotánica, compartió estas impresiones con Yvonne Arias, coordinadora del Encuentro Verde; Eladia Gesto, coordinadora de los programas de Conservación de la fundación Propagás; y con Listín Diario.

DE INTERÉS

Especies. Don Brígido: «Nosotros consumimos más plantas medicinales que países o regiones indígenas. Si haces un inventario, aquí tenemos más plantas que países donde prácticamente dependen de las plantas para curarse». 

Atractivo. El Botánico no es solamente plantas, dice Peguero. “En la cañada del JBN habitan especies de aves acuáticas que poca gente conoce, como la yaguaza”. 

Yaniris López

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