Trujillo está muerto

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POR MARCOS SANTOS. – Al dictador Rafael Leónidas Trujillo Molina, lo ajusticiaron la noche del martes 30 de mayo de 1961, y con su muerte acabó su régimen de terror, el cual había iniciado en 1930.

Tantos años de autoritarismo, sin dudas, ha influido en la mente y en el accionar de muchos dominicanos.

Por eso solemos decirles a aquellas personas que pretenden imponer su criterio por encima de los demás, “pichón de Trujillo”.

Los pichones de Trujillo, los hay en todas partes.

Pero, donde más se nota, es en esas personas que dicen o pretenden presentarse como demócratas, tolerantes, solidarios, y que en realidad son verdaderos dictadores.

Personas que imponen sus decisiones, utilizando el chantaje y la extorsión, y que no miden las consecuencias negativas de sus víctimas.

En San Francisco de Macorís, hay muchos dictadores, pero no debe existir uno más cínico, descarado y desalmado, que aquel empresario que no permite que sus colaboradores, puedan en su tiempo libre, tener otra actividad que le permita ganarse unos pesitos para completar el sustento de su familia.

Ojo, esa actividad nunca puede chocar con los intereses de la empresa donde ese colaborador preste sus servicios.

Lo sucedido hace unos días en un medio de comunicación de San Francisco de Macorís con una distinguida periodista, es una muestra de ello.

Una muestra, como ciertos personajes, se convierten en seres perversos, egoístas, ególatras, insensibles, y que solamente piensan y actúan en base a su beneficio personal.

Hacen cosas solo para beneficio propio, y los demás simplemente que se jodan.

Y lo peor, es que encuentran personas que le hacen coro a sus inconductas.

Trujillo, nació en San Cristóbal.

El dictador al que me refiero, nació en una zona rural de Moca.

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