Trump contra el mundo

(El respeto al derecho ajeno es la paz) Benito Juárez
POR JUAN TAVERAS HERNANDEZ.- Cuando en 1945, tras terminar la Segunda Guerra Mundial un grupo de países decidió formar la Organización de las Naciones Unidas (ONU) con todos sus organismos colaterales, incluso de Justicia, se buscaba no retornar al pasado sangriento que tanto le costó a la humanidad.
Se intentaba crear ambiente sostenible de paz y armonía entre los hombres (y las mujeres) para que pudieran vivir en paz, sin conflictos armados, que las diferencias se resolvieran en el marco de la conciliación y el resto entre las partes.
Una sociedad, para que sea tal, tiene que estar regida por un marco jurídico para todos. (Sin injusticia ni privilegios) Así debe ser, no solo en un país, sino en todo el mundo.
Haber invadido y secuestrado al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, sin contar con el conocimiento del Congreso de su país tendrá sus consecuencias, más tarde o más temprano, para Estados Unidos y el propio Trump, lo cual veremos más adelante.
Trump violado flagrantemente las leyes de EE. UU. y de la ONU que establece la autodeterminación y la independencia de los pueblos, la inviolabilidad de su territorio y el respeto a los derechos humanos, entre otros principios fundamentales, sin los cuales es imposible la convivencia pacífica universal.
Con la acción aventurera ordenada por Trump, el derecho internacional fue destrozado de un solo golpe. Ahora sí es verdad que vivimos en una selva, de acero armado, bombas nucleares, submarinos atómicos, misiles hiperbólicos con ojivas nucleares, aviones que viajan a la velocidad de la luz, etc.
Trump invadió Venezuela, mató a un centenar de soldados de distintas nacionales y secuestró al presidente Maduro junto con su esposa, metiéndolos en una cárcel subterránea como si fueran ratas. ¡Insólito!
¡Un presidente ordeno la invasión y el secuestro de otro presidente, sin que exista un expediente acusatorio, con pruebas reales, no falsas, la condena de un juez, previo un juicio público y contradictorio! ¡Increíble!
Usted puede o no estar de acuerdo con Maduro, decirle dictador que hizo fraude en las elecciones. Usted puede decir lo que quiera, estar de acuerdo o en desacuerdo. Ese es su derecho. Pero no puede, conscientemente, respaldar una invasión que desconoce todos los derechos nacionales e internacionales. ¡Eso no, por los clavos de Jesucristo!
El problema no es Maduro, el problema es el “chavismo”, como concepción política patriótica iniciada hace más de 20 años, cuando Hugo Chávez, encarnando a Bolívar, recuperando la soberanía nacional, el petróleo y las demás riquezas del pueblo venezolano”.




