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Una energía gitana llamada Rosario Flores; concierto y crónica

SANTO DOMINGO.- Rosario Flores sabe como comunicarse con los dominicanos. Ya lleva 15 o 16 conciertos en RD.

El evento del Olímpico, a cuatro cuadras no ha hecho mella en su público que ha colmado el Teatro Nacional Eduardo Brito, sábado y noche.

César Suárez Jr. ha producido este regreso, con platea y balcón llenos.

El público estuvo puntual. Y manera fue un dignísimo telonero que debutó en ese escenario, que habrá de llenar muchas veces, el solo y como estrella, en el futuro, si Dios quiere.

Rosario Flores, gitana pero europea, es exigente con el horario. El público la recibió con ovación.

Abrió con Te lo digo todo y no te digo na’, la canción que da nombre a su gira. Un tema que comienza con zapateo, caja y luego arranca el canto. Los demás instrumentos se suman después y el corito de No te digo nada y te lo digo to…

Agradeció al público la lealtad y Mayte, su corista de siempre, comenzó a cantar Mariposas blancas. Rosario va de pantalón negro, chaqueta blanca con bordados negros y sombrero alón al mismo estilo. Ya habrá de cambiar par de veces más sus atuendos en el show.

Rosario dedica su tercer tema a todas las mujeres del mundo: Yo me niego, donde hay un bonito solo (breve) de la guitarra prima.

Los tres guitarristas unidos, entre ellos Carlos Carmona el sobrino de Antonio Carmona, el de Ketama, es quien asume la guitarra flamenca. En percusión un cubano, el León. Ambos estuvieron ya otras veces con Lolita o con El Cigala.

Salen dos bailarines por bulería. Ella se ha quitado la chaqueta blanca con estrellas negras y sombrero. Canta Gloria a ti. En primera fila hay una mujer fija en su celular. ¿A qué habrá venido?

“Agua pura y cristalina” canta Rosario en un crescendo. Guitarra y percusión llevan la cuenta. Baile por bulerías. ¡Gloria es esta vida tan bonita! Pide aplausos. Y el público le corresponde.

Habla de su padre El Pescailla conocido como el rey de la rumba catalana y se canta Al son del tambor. Alegria en el patio y pataíta por tangos.

De Ley y Mi gato (de hace 30 años) comenzaron con zapateo y entonces arranca la banda. Los bailaores tocan cajas. Las guitarras avanzan. Rosario da vueltas en el centro del escenario. Luego acaba con la cabeza baja y lanza un beso.

Aplauden. Bebe agua. La guitarra flamenca brilla. Como quieres. Aplauden.

Después Qué bonito. Hay un tercer cambio de ropa. Ahora  Rosario en minifalda. Nuevo para los dos, con Mayte.
Rosario juega con su melena todo el tiempo. La hace parte del show.

Este año ha sido importante para su carrera. Además de celebrar las tres décadas de su primer disco, De Ley -un disco que impuso una lectura diferente de lo flamenco-; Rosario ha sido honrada, tal y como lo anunció la Academia Latina de Grabaciones, con un Latin Grammy a la Excelencia Musical.

Hay cajones y baile en el tablao. Hay un solo de bajo. Estoy aquí, uno de sus temas más aplaudidos.

Y entrando en los finales, se canta Algo contigo.

En Te quiero, te quiero, el teatro completo coreando.

Oye primo., minifalda y sombrero con Leo el percusionista cantando al inicio y tocando cajas.

Tangos y Mi mama. Al comenzar sale una corista al cante jondo. Los bailaores dan palmadas.

Falso final.

Regresa con Si pudieras, El meneíto (muy solicitado) y cerró con Marcha (otra de siempre).

Y una gran ovación. Que ya si Dios quiere, habrá tiempo para volver.

ALFONSO QUIÑONEZ

Redacción

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