El caliesaje contra los comunicadores

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POR MARCOS SANTOS. – El espionaje contra los comunicadores por parte del aparato de seguridad del Estado, viene realizándose desde hace muchísimos años en la República Dominicana.

El Estado contrata personeros para no solamente grabar los programas donde participan determinados comunicadores, si no, que además intervienen sus teléfonos y disponen de una vigilancia estrecha a cada uno de los movimientos que hace equis periodista.

Les dan seguimiento a sus actividades comerciales, de esa manera saben cuales empresas o instituciones les ofrecen respaldo publicitario a sus medios.

Investigan su estatus en la Dirección General de Impuestos Internos, DGII, para conocer si tiene algún tipo de morosidad en el pago de sus compromisos tributarios.

Los calieses, saben el nombre y a qué se dedica la esposa o el esposo, cuantos hijos tienen, el nombre de la mamá, el papá, los hermanos, tíos, sobrinos, amigos, compadres, y demás.

Saben si le gusta tomar bebidas alcohólicas, si hay algún miembro de la prensa aficionado a las peleas de gallos, a las apuestas, o simplemente a alguna actividad deportiva.

Escrudiñan los lugares que visitan.

En fin, lo saben todo.

Ahora que sabemos por diferentes fuentes confiables, que un personero del bajo mundo nos está dando “seguimiento”, confieso que me siento raro, yo que he sido una persona tan dada a conversar con mis amistades, a compartir un trago social, y que nunca me he dedicado a ninguna actividad ilícita.

¡Que vaina!

Un personero de la más baja calaña me está dando seguimiento.

Él y sus alabarderos, están propagando a los cuatros vientos un vendaval de mentiras en contra nuestra y de la labor como comunicador que hemos desarrollado por 27 años.

Aseguran, juran y perjuran que nos dedicamos a publicar noticias falsas, a chantajear y extorsionar empresarios, comerciantes, funcionarios públicos, senadores, diputados, alcaldes, vicealcaldes, regidores, pastores evangélicos, sacerdotes, obispos, dirigentes comunitarios, profesionales liberales, chiriperos, concheros, prostitutas, y demás yerbas aromáticas.

Esas acusaciones provenientes de personeros del bajo mundo, no les doy el gusto de iniciar un debate público.

Ese gusto, a ese “intelectual” no se lo voy a dar.

Tampoco les voy a decir su nombre a quienes me pregunten en privado.

Recuerden que me están dando “seguimiento” y eso puede ser muy peligroso.

“Zapatero a tus zapatos”.

El médico está concentrado en curar sus pacientes.

El mecánico automotriz en reparar los vehículos que le encargaron para ello.

Cada quien busca lo suyo.

En ese señor se da la expresión “El puerco busca el lodo”.

Si estás disgustado con nuestro trabajo, ven y habla, pero no pienses como lo que eres, un personero del bajo mundo y que actúas como tal.

Eso no va con nosotros, porque simplemente no soy de ese mundo.

Sin más ni menos.

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