El saqueo de las Edees

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POR VINICIO CASTILLO SEMAN.- En la semana re­cién transcurri­da el país fue estremecido por un gran es­cándalo de corrupción de más 20 mil millones en las 3 Edees, por lo cual el Es­tado dominicano presentó formal querella y se consti­tuyó en actor civil contra 2 cuñados y un hermano del ex Pte. Danilo Medina.

La acusación contra los llamados pulpos eléctricos tiene una importancia muy relevante. Es la primera vez en 10 meses que los funcio­narios que llegaron el pasa­do 16 agosto y encontraron grandes fraudes contra el erario se querellan y recla­man como actor civil, tanto el reembolso del dinero ro­bado, como las indemniza­ciones por perjuicio de acti­vidades mafiosas contra el Estado.

El dueño de las Edees es el Estado dominicano, el gran perjudicado. Y es obli­gación del Pte. Abinader otorgar el poder correspon­diente para actuar en justi­cia. No hacerlo a pesar de tener conocimiento de los grandes fraudes, era hacer­se cómplice de Danilo, sus hermanos y cuñados.

La luz verde del presiden­te para actuar en justicia a nombre del Estado defrau­dado ha sido de los grandes anhelos de este pueblo.

Le toca a los funcionarios y al gobierno participar ac­tivamente en grandes actos de corrupción representan­do dignamente al indefen­so Estado saqueado. No es sólo una labor del Ministe­rio Público. La víctima es el Estado. A él le toca quejar­se y reclamar por vías de de­recho.

La acción del presidente firmando el poder corres­pondiente para actuar ante el fraude de las Edees debe replicarse en todos los gran­des casos de corrupción en curso. El presidente debe enviar una línea clara a to­dos sus funcionarios de que no pueden tapar a sus ante­cesores cuando hayan des­cubierto graves fraudes y robos.

La ventaja de que el Es­tado se constituya en ac­tor civil es que le permite hacer diligencias propias; localizar y perseguir tanto en RD como en el extran­jero mucho dinero robado: pedirle asistencia a EU y UE, a organismos interna­cionales especializados en búsqueda de dinero pro­veniente de corrupción y narcotráfico.

Lo que pasó en el saqueo de las Edees, fue lo mismo que pasó en Operación An­tipulpo, pasó por la influen­cia directa y decisiva de la familia presidencial, a la que ningún funcionario po­día negarle nada sin esperar una retaliación.

Independientemente de sobrevaluaciones escanda­losas, lavado, estafa, asocia­ciones de malhechores, está la prevaricación. La influen­cia terrible e irresistible del poder presidencial detrás de la mafia.

La justicia RD está lla­mada a jugar su rol sin te­mor alguno, profundizar hasta descubrir la verdad y castigar, no sólo a los sub­alternos y beneficiarios aparentes. Castigar ejem­plarmente al que provo­có este tsunami sin prece­dentes de corrupción en la historia del país, para que nunca más alguien con po­der político vuelva a hacer lo mismo

Al Pte. Abinader lo felici­to públicamente. Es un ca­mino difícil y lleno de mu­chos riesgos, pero es el único camino digno con es­te pueblo que tiene mucha esperanza en que el estado de corrupción e impunidad cambien en RD.

Para eso fue electo Luis Rodolfo Abinader Corona. ¡Tire pa´lante, Presidente!

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