Estrategas comunicacionales

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POR DANILO CRUZ PICHARDO.- Tanto en el país como en el exterior, en los últimos tiempos, las universidades han estado ofreciendo la maestría “Estrategia de la Comunicación Social” y los egresados, mayoritariamente, se dedican a la asesoría de instituciones, de partidos políticos y de gobiernos.

Ignoro la competencia académica de los postgraduados en materia de estrategia. La verdad es que he tenido la oportunidad de compartir con varios jóvenes y en todos los casos han mostrado serias deficiencias en la elaboración de notas de prensa. Sus notas generan alarma en las redacciones por la falta de dominio de la Técnica de la Pirámide Invertida, las cualidades de la noticia y las normas estilísticas. Peor aún: construcciones gramaticales con problemas de concordancia y uso incorrecto de signos de puntuación.

Todos hacen énfasis en su abultado currículum y el nombre de esa maestría suena “precioso”, lo que motiva a los gobiernos a designar a esos jóvenes, independientemente de su inclinación política. Se entiende que hoy día las instituciones, las organizaciones políticas y los gobiernos no pueden prescindir de los servicios de expertos en imagen y estrategia. Para tales fines contratan publicistas y mercadólogos, capaces de crear convincentes spots y de diseñar campañas exitosas. Pero no necesariamente un profesional es bueno en publicidad y en propaganda. La primera tiene por objeto el consumo de un producto, mientras la segunda procura persuadir en torno a ideas.

De manera, porque usted sea publicista o mercadólogo, no implica ser estratega político. Los estudios de grado y postgrado son buenos, pero la capacidad estratégica política la da la experiencia, el haber vivido muchos eventos, aprendiendo de los errores y de los fracasos. El mejor estratega político es el que combina los estudios con la experiencia. Experiencia local e internacional y basándose en la historia universal.

Sería un caso excepcional que un joven menor de 30 años de edad, sin conocimiento de la historia sea buen estratega político, solo por obtener una maestría en “Estrategia de la Comunicación Social”.

Balaguer nunca usó expertos en marketing político. No los necesitaba. Tenía concepto de la prudencia, sabía lo que hablaba o no, el momento y la forma. ¿Quién tenía su experiencia? Se ofertaba como austero, patriota y honrado, ocultando defectos mayores.

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