Miguel Vargas a Abinader

POR DANILO CRUZ PICHARDO.- El 9 de septiembre de 2014 se fundó elPRM, producto de un desprendimiento del PRD. Salieron del partido blanco Hipólito Mejía y Luis Abinader, entre otros dirigentes importantes, algunos de los cuales hasta murieron. Quien suscribe también se mudó a esa nueva organización en desacuerdo con la alianza con el PLD, aunque hay que reconocer que, pese a que Miguel Vargas no era el presidente, sino canciller, en ese gobierno participó un elevado número de perredeístas, proporcionalmente superior al que está hoy en la presente administración.
Miguel Vargas demostró con hechos lo que siempre se comentó en el PRD: que es un hombre solidario con sus compañeros y de un alto concepto de la gratitud, todo lo contrario de Abinader, que siendo electo presidente en dos ocasiones exhibe prejuicios y discriminación hacia aquellos que contribuyeron a llevarlo a la primera magistratura de la nación, sobre todo si se trata de personas de origen humilde.
Tanto Miguel Vargas Maldonado como Luis Abinader son empresarios. La diferencia está en que el primero tiene vocación de servicios. Ha sabido, con sus propios recursos, cubrir gastos médicos de centenares de personas que han solicitado su asistencia. Inclusive le ha salvado la vida a mucha gente tanto de su partido como fuera de la actividad política. De Luis Abinader, en cambio, nunca escuché a nadie expresar que ese multimillonario joven había ido en auxilio de algún dominicano con problemas de salud y sin recursos.
Todas las personas tenemos defectos y virtudes. Esos defectos y esas virtudes, en los partidos políticos, corren de boca en boca. Todo se sabe. En conversaciones sostenidas con los extintos Rafael Flores Estrella y Hatuey Decamps ambos llegaron a decirme que Miguel Vargas Maldonado es un hombre de palabra. Posteriormente escuché a un reconocido periodista y comentarista confirmar esa versión, cuando precisó: “Vargas Maldonado es de los pocos políticos dominicanos que honra la palabra empeñada.”
Y el suscrito agrega: “Se trata de una condición que, en el liderazgo político nacional, está en extinción”.
Y parece que, de todos, Luis es el de menor credibilidad, porque le ha fallado no solo a sus compañeros, sino a la población. Abinader está tan consciente de que ya nadie le cree que para el paquetazo fiscal recién aprobado no habló media palabra. Puso a Magín Díaz, el tecnócrata de los grupos de poder. Adicionalmente, el gasto en publicidad gubernamental se multiplicó por 20 en el mes de mayo y en lo que va de junio, para que los medios y las bocinas se encarguen de bendecir una reforma que terminaría afectando seriamente el presupuesto de las personas de clases media y baja.
Pero retomando la comparación de uno y otro, ahora en el plano de la función pública, hay consenso nacional e internacional en que Miguel Vargas Maldonado es el mejor canciller que ha tenido el país. Durante su gestión se establecieron nuevas relaciones con naciones del mundo, al tiempo que se fortalecieron los vínculos con todas las demás, mientras los dominicanos están cada vez más convencidos en que Luis Abinader es el peor presidente de las últimas décadas.





