Tubo de ensayo

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POR JULIO MARTINEZ POZO.- El motorizador visible de las protestas que mantienen al Ecuador paralizado desde hace dos semanas son las comunidades indígenas confederadas en el CONAIE, pero el pliego reivindicativo delata que lo que se hizo llamar socialismo del siglo XXI, liderado por el ex presidente Rafael Correa, está involucrado hasta los tuéstanos tratando de desestabilizar el gobierno del presidente Lasso.

De los diez reclamos que sustentan los movilizados, solo en el que alude a derechos colectivos se incluyen  reivindicaciones propias de las comunidades indígenas: incremento del presupuesto para la educación multicultural, y que los conflictos entre los indígenas puedan ser tratados por una justicia integrada por jueces y fiscales de su etnia.

Lo demás se va a temas por el que podría estar paralizado medio mundo: reducción y congelación de los precios de los combustibles, incluyendo las gasolinas refinadas que no usan los indígenas, así como de los distintos tipos de diésel.

Hay varias que son muy propias de la demagogia populista: que el sistema bancario decrete una moratoria de un año en el cobro de los préstamos a 4 millones de clientes pobres y que se impida que las viviendas puedan ser incautadas por deudas, es decir el hundimiento del sistema hipotecario sin el que no tiene forma de operar la economía inmobiliaria. A esto se agrega una renegociación a la baja de las cuotas a pagar y de los intereses.

Que con excepción de los productos del campo: leche, arroz, banano, cebollas, papa, choclos y tomates, para lo que reclaman precios justo, es decir satisfactorios para los productores, para todos los otros artículos y bienes de consumo básico reclaman controles de precio, es decir que comerciantes e industriales no tengan la posibilidad transferir la inflación en sus costos.

Quieren una moratoria extractiva para la minería que es una de las fuentes de ingreso de la que dispone el Estado, que se alejen a los inversores privados de los sectores estratégicos de la economía, pero que en cambio, se incrementen los presupuestos destinados para la salud y la educación, con mayor énfasis en facilitar la accesibilidad a las universidades.

Exigen que los empleos que genere la economía, no importa que sean formales o informales, de medio tiempo o por mecanismos independientes, que todos vengan protegidos por derechos la laborales.

No era menos destemplado el pliego que en 2019 se levantó en el gobierno de Lenin Moreno y que desató  una ola de protestas que después se contagió a Chile, Perú, Bolivia y Colombia.

Si los gobiernos y los partidos comprometidos con la preservación del sistema democrático no se adelantan a lo que se ve venir, la crisis económica actual, reflejada en altos niveles de inflación que se pretenden disminuir provocando una recepción económica, tenemos que prepararnos para un clima de desestabilización el que los actores más destemplados e irresponsables repitan las cosas que la gente quiere oir.

Si el presidente Guillermo Lasso, con un mandato aún fresco, es llevado a lo que se quiere provocar: su dimisión, ese hecho sin duda alguna que arrastrara a otros gobiernos de la región sin importar su matiz ideológico.

Y no hay cosa que pueda hacer mas daño que la inestabilidad que genera el que se escojan gobiernos que no puedan concluir sus períodos constitucionales.

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