Una región “dormida”

POR TOMAS AQUINO MENDEZ.- La región Enriquillo no solo se ha quedado “sin voceros”. He insistido en que nuestros legisladores han decidido “callar”. Aunque tienen un escenario excelente para hablar por su zona “no dicen nada”. Unos, al parecer porque creen que reclamar obras y denunciar abandono es “hacer daño” al partido al que pertenecen. Otros alegan que, al ser opositores, sus reclamos no tienen eco en el gobierno.
Esa actitud de los legisladores, impide que las necesidades de la región Enriquillo, lleguen a los estamentos de poder. Es así como seguimos esperando el despegue de la zona.
Esa actitud displicente es lo que ha impedido que Monte Grande concretice. Que siga siendo un proyecto que espera. Aunque el 25 de enero del 2024 se “inauguró” el embalse, Monte Grande sigue siendo un PROYECTO que espera. No solo se ha quedado en la “gatera” la terminación de las obras colaterales, sino que algunas de esas obras han sido ANULADAS.
Es el caso del canal del lateral derecho, que llevaría agua a unas 300 mil tareas en el El Salado de Neiba. También ha sido eliminada la construcción del dique derivador en la zona de Canoa, lo que se convertirá en una amenaza para productores y familias de los pueblos del área. Esto sucede sin que los supuestos “voceros” de la región alcen sus voces. Ya lo he dicho en otras ocasiones: senadores, diputados, alcaldes, regidores, gobernadores y líderes políticos, han olvidado sus promesas de ser “defensores y enlaces” de los que residimos en la región más pobre del país. Gracias a Dios la Coalición Enriquillo ha decidido levantarse y reclamar la atención de las autoridades. El liderazgo comunitario promete “no permitir” que a Monte Grande le cercenen uno de sus canales. Tampoco aceptarán que la ecología de la región siga siendo dañada por una política minera “desordenada y egoísta”. Exigirán que la carretera que da la vuelta al Lago Enriquillo sea ampliada y modernizada. Si los voceros oficiales callan, los líderes comunitarios han decidido hacer sonar los tambores, para que la región Enriquillo, hoy dormida, despierte y luche por lograr su total desarrollo, sin limitarse a que dos o tres empresarios sean los beneficiarios del pregonado desarrollo turístico de solo un punto de la zona.






